Jesús Fernández: Dominador cuarentón

Jesús Fernández:  Dominador cuarentón

Javier Ortiz Pérez

Muy joven con el Pamesa Valencia.
Muy joven con el Pamesa Valencia.

De vez en cuando encontramos buenos ejemplos de longevidad en Liga EBA, una categoría que, a juzgar por los números, se le ha quedado pequeña esta última temporada a Jesús Fernández. Pese a sus 40 años (que cumplió ayer mismo), ha dado recital tras recital jugando para el Covirán Granada, el ‘heredero’ del otrora glorioso basket en la ciudad nazarí. Lo de nuestro protagonista de hoy tiene mérito.

Todo empezó en su colegio de la localidad alicantina de Villena. “Empecé un poco tarde. No había tantas posibilidades de jugar como para los chicos de hoy en día. Cuando destaqué, entré en el club de la ciudad, que se llama V74, con 14 años, pero estuve poco tiempo porque enseguida me vio el Valencia Basket y me llevó a una residencia que había allí”, recuerda.

Hay retrotraerse hasta nada menos que el 23 de octubre de 1993 para encontrar el debut en la máxima categoría de este pívot duro al tiempo que listo. Fue en un Natwest Zaragoza-Pamesa Valencia en el que él tuvo 2:34 en pista “y metí un palmeo”, apunta.

Estuvo un total de ocho años en el club ‘taronja’, incluyendo alguna que otra cesión a Gandía, Calpe y Alicante. Era difícil hacerse un hueco en un juego interior en que vio pasar a tipos como Johnny Rogers, Brad Branson, Michael Smith, Tim Perry, Sasa Radunovic… Debió aprender mucho. Y hubo un par de momentos mágicos que vivió muy de cerca: el regreso a la ACB en 1996 y la Copa del Rey ganada en el 98 en Valencia. 

Durante su trayectoria se ha distinguido mucho por la fidelidad. Tras el largo tiempo vinculado a la ciudad del Turia, estuvo tres años seguidos en Ourense, donde sumó su segundo ascenso. Con Sergio Valdeolmillos como entrenador dio un paso adelante y se convirtió en un jugador importante en las categorías federativas y con la suficiente calidad como para disputar minutos en la ACB. Además de en Valencia y Ourense, tendría dos etapas distintas en Granada y un par de años en Fuenlabrada y Menorca. Totaliza nada menos que 336 encuentros con 5,9 puntos y 3,4 rebotes en 16 minutos.

Luchando por un rebote en Menorca.
Luchando por un rebote en Menorca.

En los últimos años se ha convertido en un jugador para equipos punteros de la Adecco Oro, sumando dos nuevos ascensos con Lucentum Alicante y Morabanc Andorra. Hasta vivió una aventura internacional en los Halcones de Xalapa mexicano, al lado de Valdeolmillos, una experiencia que estuvo “bien”, aunque acabó en una “situación complicada, porque no entramos en la dinámica de un baloncesto muy físico, con mucho americano, y hubo problemas económicos”.

Fernández decidió dejar de lado el basket de nivel profesional y establecerse en Granada, una ciudad que le había agradado mucho de sus dos épocas como jugador, donde habían nacido sus dos hijos, Hugo y Martín, y en la que tenía vivienda propia. En el Covirán juega en plan amateur (“entrenamos a las diez de la noche”). Ojo a sus números con 39 años, por mucho que sea en EBA: 20,5 puntos y 13,8 rebotes en 28 minutos en pista. Todo con un baloncesto sencillo, en el que puede ejercer tanto de ‘pívot abierto’ gracias a un mejorado tiro exterior como de fajador bajo los tableros.

Actualmente también busca trabajo. “Está difícil la situación”, reconoce. “No es sencillo cuando después de 25 años has estado haciendo lo mismo. Al menos pude terminar la ESO”, remarca. Bueno, al menos sigue dando lección tras lección sobre el parquet.

Intentando anotar en una de sus etapas en Granada.
Intentando anotar en una de sus etapas en Granada.