Carles Pérez: Peleando con dos metros

Carles Pérez: Peleando con dos metros

Javier Ortiz Pérez

Con el TDK Manresa (Foto: Gigantes).
Con el TDK Manresa (Foto: Gigantes).

Carles Pérez fue uno de esos clásicos ‘ochenteros’, un pívot bajo (2,00) que encontró acomodo siendo relevo de americanos en la máxima categoría (Licor 43 y sobre todo Manresa) y obteniendo más minutos en Primera B (Mataró, Obradoiro, Las Palmas), donde solo se permitía un extranjero.

“El recuerdo que me queda de mi etapa de jugador es de gratitud, con todos mis compañeros y con el baloncesto en general. Durante años me sentí un privilegiado por poder practicar un deporte con el que disfruté mucho, independientemente de que fuese profesional. Gratitud y satisfacción por haber llevado una vida distinta a la del resto de la gente.  Por volver a jugar con todos y cada uno de mis compañeros es por lo único por lo que retrocedería en el pasado. Aún guardo las equipaciones de los equipos en los que jugué”, cuenta hoy en día.

Empezó a jugar federado con 15 años “casi obligado por mis padres. Era bastante alto para la época… y bastante descoordinado. El baloncesto fue el equivalente a unas clases de psicomotricidad. También tuve la suerte de recibir sabios consejos del mítico señor Guifré Gol, mi primer entrenador en l´Escola Minguella”.

Pérez asegura que nunca pensó en llegar a la élite. “fiché por el Sant Josep de Badalona y  con 18 años  con el Mataró, donde tuve la suerte de jugar con Jack Schreder, mi primer ídolo. Yo hasta entonces simplemente jugaba. Él me enseñÓ a competir y a amar el baloncesto”. Guarda un recuerdo especial de una paliza que le dio el Licor 43 al Barcelona (111-75) en la temporada 84-85. “Jugué muchisimos minutos aquel día”, apunta. También piensa a menudo en su compañero fallecido Pep Pujolrás, destaca. “Ahora sigo vinculado al baloncesto porque mis hijos han seguido mis pasos y  los acompaño a los entrenos y partidos”, señala.

Muy modesto, asegura que hoy en día no podría jugar en la Liga Endesa con su estatura. “Como jugador creo que leía bien el partido, era luchador y sacrificado, no me importaba hacer el trabajo sucio, sabía mi rol y no hacía lo que no se me pedía. Creo que con esto y con seriedad en el juego estuve tantos años ahí, que hubieran podido ser más, pero mis estudios de Medicina me condicionaron bastante. Hasta 3º de carrera lo primero eran los estudios. Luego fui compaginando”.

Seguramente el recuerdo más claro que se tiene de él en general es el de las cinco temporadas que disputó en el TDK Manresa, desde 1987 a 1992. Totalizó 151 partidos ACB con promedios de 4,6 puntos y 3,1 rebotes en 19 minutos en pista. Significativo su 58% en tiros de dos puntos, señal de que aseguraba mucho cerca de canasta con el balón en las manos.

En el Licor 43.
En el Licor 43.

Sí, pertenece a ese grupo de ex baloncestistas que se gana la vida siendo doctores, desde los más mediáticos Alfonso del Corral y Juan Antonio Corbalán a otros casos más desconocidos como Ramón Goenechea. Es especialista en Medicina del Trabajo y ejerce en la Mutua Intercomarcal.

Imagen actual.
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