Blake Stepp: La frialdad ante todo

Blake Stepp: La frialdad ante todo

Javier Ortiz Pérez

Penetrando a canasta con el Pamesa Valencia 2005-06.
Penetrando a canasta con el Pamesa Valencia 2005-06.

Extraño como mínimo el paso de Blake Stepp por España, que supuso además el final de su carrera como profesional con tan solo 24 años. Estuvo en Valencia unos meses, como sustituto de Derrick Dial, y cuando menos se esperaba, y tras trece partidos rindiendo aparentemente a buen nivel, salió del equipo, por problemas físicos. No volvería a jugar nunca más… al menos al baloncesto, pero sí a otro juego que más tarde desvelaremos.

Stepp, un escolta blanco de Oregón, daba el tipo de jugador formado en Gonzaga: disciplinado, con buena mano, quizás físicamente no muy fuerte… Ese cóctel le llevó a la segunda ronda del ‘draft’ del 2004 (número 58) por los Minnesota Timberwolves, con los que firmó un contrato no garantizado y fue descartado antes de empezar la temporada.

La campaña 2004-05 la pasó en el Partizán. Y, tras un nuevo intento fallido en la NBA, acabó en un Valencia que no terminaba de encontrar el rumbo con Dial como referente exterior anotando. Stepp necesitaba menos balones y era más un especialista en el tiro de tres puntos, acoplándose mejor al equipo que entonces dirigía Ricard Casas. Tanto le gustó al técnico que ni siquiera agotó la semana de prueba que se había pactado y firmó contrato a los pocos días de verle en acción. Fueron 13 encuentros con 8,7 puntos en 25 minutos tirando mucho más triples (64, con un buen 44% de acierto) que tiros de dos (25). Su tercer partido, con 20 puntos al Girona, fue el mejor.

Su rodilla empezó a dar problemas y fue baja en algunas citas, pero fue una gran sorpresa cuando en la previa del encuentro ante el Gran Canaria le preguntaron a Casas si iba a estar en condiciones y respondió que Stepp “no va a llegar a este partido  ni a ningún otro partido”. El jugador aceptó la dura situación y que no estaba en condiciones. Salió del equipo y su puesto lo ocupó Anthony Goldwire. No volvería a las pistas, pese a sus intentos por recuperar su articulación, pero se trataba de una de esas dolencias crónicas en las que las recaídas son inevitables.

Jugando al póker.
Jugando al póker.

No se volvió a saber de él hasta unos años después, cuando compitió en las World Series of Poker de 2008, 2009 y 2010. Por lo que se ve, no se le daba mal lo de los naipes, aunque fue una aventura que dejó aproximadamente en el 2011. Hace gracia verle con las típicas gafas de sol que se ponen algunos jugadores para que no se les vea la expresión facial. Al fin y al cabo, para ser un tirador también hay que ser lo más frío posible, ¿no?.

Reconocido en el ‘hall of fame’ de Gonzaga, por lo que se cuenta en este artículo, trabaja como comercial en la actualidad en el noroeste norteamericano.