Dante Calabria: Un tobillo lesionado y un divorcio

Dante Calabria: Un tobillo lesionado y un divorcio

Javier Ortiz Pérez

Pamesa Valencia 2001-02.
Pamesa Valencia 2001-02.

Bastante fiasco el fichaje de Dante Calabria por el Pamesa Valencia en la temporada 2001-02. Llegaba con excelentes referencias para convertirse en un jugador clave en el exterior y se quedó en únicamente 13 partidos disputados y una ruptura agria de contrato después de varios problemas físicos.

Calabria esgrimía un obvio pasaporte italiano (solo hay que ver el nombrecito), aunque había nacido en Pennsylvania y se había formado baloncestísticamente en una gran casa como la de North Carolina, con el mítico Dean Smith en el banquillo (por cierto que fue uno de los 180 jugadores a los que dejó una herencia de 200 dólares cuando falleció, en marzo de este año).

Ganó la NCAA en 1993 y jugó la Final Four de 1995, casi siempre con altos porcentajes desde la línea de tres puntos. Cuando terminó allí en 1996 desembarcó en un mercado que le esperaba con los brazos abiertos: primero en el país de sus ancestros (Livorno), luego en Francia (Dijon y Orthez) y de vuelta a Italia (Trieste), incluso con alguna incursión en la CBA porque todavía soñaba con jugar entre los más grandes. Se asomaba a las ligas de verano frecuentemente, pero no consiguió nunca un contrato.

En el 2001, cuando llegó al Pamesa, era ya internacional, basado en un buen juego ofensivo, con un perfil muy marcado como escolta. Las buenas expectativas se diluyeron a la misma medida que su tobillo no respondía en absoluto, con una artritis que le torturó y que fue fuente de conflicto, ya que se empeñó en irse a operar a Estados Unidos, sin permiso del club, que le puso la cruz definitiva entonces. Su rendimiento no había sido desastroso (10,6 puntos), pero se esperaba más de él teniendo en cuenta lo oneroso de su contrato.

Penetrando con el Cantú.
Penetrando con el Cantú.

Aquel episodio de la operación supuso el ‘corte’ del compromiso, que incluía una temporada más, y la llegada de otro italiano, Alessandro Abbio, que sí mostró una mejor adaptación (aunque curiosamente también arrastró lesiones).

Calabria siguió jugando. Estuvo a punto de fichar por el Baskonia, pero las negociaciones se rompieron a última hora. Consiguió una Copa de Italia la siguiente campaña con la Benetton. Ya no se movería del país transalpino, tanto en ‘grandes’ (Cantú, Milán, Fortitudo Bolonia) como en equipos ya más modestos, apurando su carrera, que concluiría en el 2011 para un motivo salto a los banquillos.

Y es que ha tenido bastantes trabajos desde entonces. Regresó a Estados Unidos, a la zona de North Carolina, donde primero abrió una academia y luego fue técnico en la pequeña UNCW durante dos años. De allí pasó a la Northwood University como asistente y en la última temporada ha sido entrenador jefe en un high school llamado Montverde, en Florida. También llevó un campus de dos meses para jóvenes en el 2013 en Tailandia.

En una entrevista en el 2012, destacaba su amor por el baloncesto y su pasión por entrenar. “Siempre me ha gustado. En los últimos años de mi carrera, estaba disponible para entrenar a equipos de chicos jóvenes y los clubs me lo permitían”, contaba. Eso le sirvió de “gran experiencia”. Según destacaba, los europeos se basan más “en los fundamentos” y son “mejores tiradores y mucho mejores tiradores”.

En la actualidad.
En la actualidad.