Antonio Álamo: Del subcampeonato a la enología

Antonio Álamo: Del subcampeonato a la enología

Javier Ortiz Pérez

En la cantera del Mayoral Maristas.
En la cantera del Mayoral Maristas.

Hace unas semanas presenciábamos el homenaje del Unicaja a los subcampeones de la temporada 94-95 por el vigésimo aniversario de aquello que, pese a no acabar en título, en cierto modo cambió la historia de nuestro baloncesto. Entre los protagonistas que saltaron al centro de la pista en el Martín Carpena había un ex jugador no especialmente conocido, pero que también merece su reconocimiento: Antonio Álamo.

Álamo, base de 1,85, disputó 33 minutos aquella temporada repartidos en tres encuentros, uno de ellos como titular. Ya había debutado en la máxima categoría con el Mayoral Maristas en la 91-92, quedándose en el nuevo proyecto malacitano que se generó después de la fusión en 1992.

Aunque con escasas opciones de jugar por la competencia de Nacho Rodríguez, Curro Ávalos y Ernesto Serrano, estar tan dentro de un equipo histórico le marcó de por vida. “Sobre todo sentía admiración con los jugadores con los que competía y disfruté de todo lo que estuve viviendo”, recuerda ahora. Después de aquella temporada del subcampeonato, Álamo abandonó el baloncesto. Tenía solamente 21 años y decidió dedicarse íntegramente a sus estudios Ingeniería Agrónoma. “Fue el fin de una etapa de mi vida. Para Unicaja y Málaga, aquello fue el comienzo de lo que es ahora uno de los grandes en el baloncesto español y europeo”, destaca.

De aquella campaña, se queda más con su encuentro ante el CAI Zaragoza (disputó 21 minutos) que con la titularidad frente al Joventut (“fue un mal partido por mi parte”). Tampoco se olvidará desde luego su estreno en la ACB, con el Mayoral Maristas y también con Javier Imbroda en el banquillo, a finales de 1991 siendo junior: nada menos que 22 minutos en pista ante el Estudiantes en el Palacio de los Deportes “y con Azofra, Herreros, Pinone, Winslow como rivales”.

En su boda con la japonesa Mariya Ohtami.
En su boda con la japonesa Mariya Ohtami.

Álamo es de Huelva, donde empezó a jugar al baloncesto en el Colegio Maristas con 6 o 7 años. “De allí, al CB Marbella en una época en la que la liga malagueña era una verdadera competición con las canteras de dos  equipos ACB, Mayoral y Caja de Ronda. Me decidí por el Mayoral cuando era cadete, a los 14 años”, añade. Siempre fue “un base puro, con buenas condiciones atléticas, anotador, pero que disfrutaba más asistiendo”.

El camino que decidió emprender con 21 años lo mantiene. Además de ingeniero agrónomo, es máster en Enología y Viticultura. Trabaja para una multinacional de la Biotecnología en el sector vitivinícola llamada Oenobrands, donde ejerce como responsable de área.

Una última curiosidad personal sobre su vida: se casó en Tokio con una japonesa llamada Mariya Ohtami.