Brian Cusworth: El gafe del primer partido

Brian Cusworth: El gafe del primer partido

Javier Ortiz Pérez

En el Breogán.
En el Breogán.

Como él mismo cuenta, si Brian Cusworth solamente hubiese tenido un poco menos de mala suerte con las lesiones hubiese sido un jugador mucho más importante de lo que fue en las tres temporadas que pasó en España, una en la Adecco Oro (Breogán 2008-09) y dos en la Liga Endesa (Manresa 2009-10 y 2010-11). Pero dio la puñetera casualidad (perdón por el exabrupto) de que se lesionó en el primer partido de las tres campañas. De récord, ¿no?

Cusworth era un pívot grande (2,13) y de buenos movimientos, un gran fichaje en Lugo en la época en la que en la segunda categoría nacional todavía podían acometerse incorporaciones así. Venía de ser campeón y MVP de la liga de Estonia. En el Breogán se rompió el pulgar en el debut, y estuvo un tiempo de baja, pero eso no le impidió ser uno de los mejores de la liga con 16,1 puntos y 7,3.

Su sitio estaba un peldaño más alto, en Manresa, pero en su primer partido lo que se fracturó fue la muñeca. Pudo regresar a tiempo e hizo una temporada aceptable, lo que le valió la continuidad. Pero en la campaña siguiente completó el dramático ‘triplete’ en la jornada 1, esta vez una rotura de ligamento del tobillo y ya no regresaría. Una auténtica maldición.

Sin embargo, se le ve un tipo positivo cuando se le pregunta por España. “No tengo más que buenos recuerdos de las dos ciudades en las que estuve. Sobre todo, de la pasión que tenían los aficionados, llenando a menudo el pabellón y haciendo ruido durante todos los partidos. Después, hice amigos para toda la vida, con los que todavía me mantengo en contacto. Y, por último, la comida. El pulpo en Lugo y el jamón ibérico en Manresa. Acabo de estar hablando con mi esposa de que tenemos que ir allí otra vez”, cuenta.

Intentando anotar con el Manresa.
Intentando anotar con el Manresa.

“Creo que era un jugador fuerte y versátil, pero las lesiones me pudieron. Con una salud un poco mejor podía haberme mantenido jugando más años y con más éxito”, reconoce. Y es que su carrera no fue mucho más allá, pese a que todavía era joven: algunos partidos con los Maine Red Claws de la NBA D-League y  en el Ratiopharm Ulm alemán. Apenas tenía 29 años, pero su plan de iba por otro lado: la medicina.

Ahora estudia el cáncer de páncreas en un laboratorio antes de iniciar el próximo curso la carrera en una de las mejores universidades de medicina del mundo, la Washington University de Saint Louis. Quiere especializarse en cirugía ortopédica. Está contento con ese camino y también con su vida personal. “El año pasado me casé con una hermosa doctora que es ginecóloga llamada Sarah Cusworth. Juego al tenis por diversión y he ayudado a entrenar a uno de los mejores chicos de ‘high school’ del país, Jayson Tatum, y a un par de interiores, Tyler Cook y Will Gladson. Echo de menos el baloncesto y España a veces, pero no puedo ser más feliz en la actualidad”.

Boda con Sarah en el 2014.
Boda con Sarah en el 2014.