Russell Cross: La rodilla pudo con el número 6

Russell Cross: La rodilla pudo con el número 6

Javier Ortiz Pérez

Época universitaria con Purdue.
Época universitaria con Purdue.

Russell Cross fue un jugador lleno de calidad que, lastrado por las lesiones, nunca llegó a lo que se esperaba de él. Impresiona el hecho de que fuese escogido con el número 6 del ‘draft’ de 1983 por los Golden State Warriors, con los que solamente llegaría a jugar una temporada (45 partidos, 3,7 puntos y 1,8 rebotes en 7,9 minutos) y que después tuviese una gris carrera internacional. La rodilla le dio guerra, y mucha, poniendo en peligro incluso que pudiese caminar con normalidad.

Cross tuvo dos equipos ACB, pero de forma brevísima: dos partidos de ‘playoffs’ con el Cacaolat Granollers 88-89 (21 puntos y 11,5 rebotes) –sustituyendo al recientemente fallecido Mike Phillips--  y uno de liga regular con el Breogán 89-90 (13 y 7). Sus contratos temporales los intercaló con intervenciones en Primera B en equipos como el Tradehi Oviedo y el Juver Murcia. Dio la impresión de tener mucho talento bien distribuido en su corpulento cuerpo, pero le fallaba el físico, siempre a punto de romperse definitivamente.

“Era el Bill Russell y el Anthony Davis de su época”, se llega a escribir aquí. Tuvo una gran carrera en ‘high school’ y en la universidad, donde militó en Purdue (16,4 puntos y 6,7 rebotes en tres años. Su carrera profesional nunca llegó a despegar, arrastrando la lesión de rodilla que había sufrido ya unos años antes y que le impedía sacar todo su potencial. Los Warriors, que le habían elegido delante de jugadores como Dale Ellis, Jeff Malone, Derek Harper o el mismísimo Clyde Drexler, rescindieron su contrato al final del primer año. Y en Denver Nuggets no llegó a jugar.

Con el Cacaolat (Foto: Gigantes).
Con el Cacaolat (Foto: Gigantes).

Empezó entonces su travesía por la CBA y la búsqueda cada verano de un sitio en la NBA sin éxito. Saltó el océano y no lo hizo mal en Nápoles (14,2 puntos y 9,2 rebotes). Su tiempo en España lo pasó más en la segunda categoría que en la primera. Y llegó a entrenar con el Collado Villalba para mantener la forma, a la espera de alguna llamada que no llegó. En 1991 se tuvo que retirar entre advertencias de los médicos de que se podía quedar cojo.

“Desde un punto de vista físico, nunca jugué bien en la NBA. Nunca respondí a las expectativas ni a mi potencial”, comenta hoy en día. “Mi nivel de habilidad ya no era el mismo. No podía correr tan rápido o saltar, cosas con las que anteriormente mi juego había dominado”, añade.

Se trata, según se cuenta en el reportaje, de un hombre muy religioso que no se arrepiente de nada. “Estoy agradecido de cómo fue todo en ‘high school’ y en la universidad. Tengo algo de decepción de no jugar en la NBA, pero nada más”, añade. “Fue una bendición disfrazada, ya que eso me dio la oportunidad de jugar en el extranjero, ver otros países, conocer otros idiomas”, apostilla.

Hace unos años, en el 2008, sucedió algo curioso. Felipe Coello, que fue su entrenador en Murcia, tiene un blog muy interesante en el que habla de muchas historias que le han sucedido en su carrera. Pues bien, tras mencionar a Cross en una entrada, su esposa, Terri, respondió a través de un comentario dando las gracias primero y luego diciéndole que había sido uno de los mejores técnicos con los que habían estado en Europa. Coello había escrito prácticamente lo mismo: que el americano había sido “uno de los mejores jugadores de baloncesto con los que he trabajado en mi vida, no solo como buenísimo jugador sino además como una excelente persona de la que solo guardo magníficos recuerdos (…). Siempre educado con sus compañeros, con sus rivales, con los árbitros y con todo el que se le acercaba, Russell era un ejemplo para todos”.

Defendiendo a Villacampa (Foto: Gigantes).
Defendiendo a Villacampa (Foto: Gigantes).