Joaquín Arcega: El tercero de la saga

Joaquín Arcega: El tercero de la saga

Javier Ortiz Pérez

En el Andorra.
En el Andorra.

Si ya es difícil que dos hermanos salgan baloncestistas de élite, lo es todavía más que sean tres los que acaben en primera línea. En España tenemos dos casos: el de los Grimau y uno anterior: el de los Arcega. Aquí ya escribimos sobre Pepe y sobre Fernando. Nos falta Joaquín Arcega, el menor de los tres y el menos conocido, aunque también triunfó a su modo y tenía calidad.

Es llamativo comprobar cómo eran tres jugadores completamente diferentes: Pepe, un base cerebral y brillante; Fernando, un polivalente ‘3’-‘4’ (uno de los primeros que hubo en España, incluso antes que Andrés Jiménez); Joaquín, también base, pero tirando mucho de físico, con su 1,92. Los tres, eso sí, le echaron mucho corazón siempre, con la clásica cabezonería maña.

A Joaquín le quedará la espina de no haber podido debutar en la élite con el club de su ciudad, el antiguo CAI Zaragoza. Tuvo que buscarse la vida fuera y lo hizo decentemente: cuatro clubs distintos en ACB (Bilbao, Breogán, Andorra y Gijón), totalizando 109 partidos y 4,1 puntos en 13 minutos de media. Especialmente lució en la 91-92 en Primera B con el Basketmar Coruña, no hay que pasarlo por alto. Sin embargo, en 1997 su carrera parecía algo estancada cuando se cruzaron en su camino la ‘sentencia Bosman’ y Portugal.

Se marchó al país vecino y, en plena madurez, se convirtió en uno de los mejores directores de juego de la liga lusa con Estrelas da Avenida, Oliveirense, Benfica, Belenenses y Seixal. Con el Estrelas ganó el ‘doblete’ el primer año y fue nombrado ‘MVP’ de las finales. “Fue una época estupenda para mí. Me adapté bien a aquel baloncesto y tuve temporadas en las que todos acabamos muy satisfechos, tanto los clubs como yo mismo”, explica. Apenas volvería a España, ya que ni en el Rosalía de Castro 2002-03 ni en el Aracena 2003-04 (ambos en LEB) salieron las cosas redondas.

Con el Basketmar Coruña en Primera B (Foto: Gigantes).
Con el Basketmar Coruña en Primera B (Foto: Gigantes).

“Estoy contento con mi carrera. Me hubiese gustado quizás más en mi país, pero en este mundillo a veces no se depende solo de uno mismo”, dice. Lo hace desde Estados Unidos, ya que vive en Carolina del Sur con su mujer, la ex baloncestista Valorie Whiteside, y trabaja para una filial de Adidas. “Mis dos hermanos fueron internacionales, grandes jugadores. Yo estaba a un nivel inferior a ellos, pero creo que lo hice bien en los sitios en los que estuve”, añade. Asegura que, aunque añore algunos aspectos de España, es feliz en Estados Unidos.

Hay una historia espectacular que añadir y que le llena de orgullo. Su hijo, JJ Arcega-Whiteside, es un joven deportista que está destacando… en fútbol americano. El chico ha conseguido una beca en la universidad de Stanford y sueña con jugar algún día en la NFL, aunque también quiere ser ingeniero. Su caso ha llamado la atención de diarios como El Periódico de Aragón, donde Raquel Machín cuenta unas cosas buenísimas: el ‘pequeño’ José Joaquín habla un español perfecto, tiene un gran cariño a Zaragoza pese a que solo vivió allí hasta los seis años y… debajo del casco de protección, en lugar del pañuelo que utilizan muchos jugadores, lleva el tradicional ‘cachirulo’ aragonés (¡!). Añade que se le da también el baloncesto, pero que sabía que en el ‘football’  tendría más oportunidades de éxito por sus cualidades como ‘wide receiver’.

Tiene mérito lo de Joaquín Arcega, por si no ha quedado claro. Si ya debe ser difícil la comparación con un hermano mayor que destaque en tu misma actividad, hacerlo con dos al mismo tiempo (y uno de ellos ocupa la misma posición) resulta difícil de imaginar.

Imagen actual con su mujer, Valorie Whiteside.
Imagen actual con su mujer, Valorie Whiteside.



JJ Arcega-Whiteside, con el ‘cachirulo’ (Foto: El Periódico de Aragón).
JJ Arcega-Whiteside, con el ‘cachirulo’ (Foto: El Periódico de Aragón).