Carlos Crespo: Máxima modestia

Carlos Crespo: Máxima modestia

Javier Ortiz Pérez

Con el Juver Murcia 93-94.
Con el Juver Murcia 93-94.

A muy pocos jugadores les he escuchado tanta crudeza como a Carlos Crespo, un alero de la cantera del Juver Murcia, con el que llegó a jugar cuatro partidos en dos  temporadas distintas (90-91 y 93-94). Acumuló 13 minutos y no llegó a tirar a canasta, pero, por muy olvidada que esté su carrera, sonaba excesiva su modestia a través del teléfono: “Con el paso de los años tengo la sensación de que estaba demasiado bien valorado en el club. Esperaban constantemente que explotase y no fue así. Yo no veía tampoco que pudiese jugar a alto nivel. Ayudé mucho en los entrenamientos y demás, pero no creo que fuese alguien que pudiese estar en la élite. Había que ser realista”.

Hablar con él es una experiencia desde luego poco habitual. Qué manera de quitarse importancia. “Lo dejé de buenas a primeras porque me rompí la rodilla. Con 21 años fue lo mejor que me pudo pasar. Esa vida que llevaba no era real. Con 18 cobraba más dinero que mi padre, que era un cabeza de familia con su taller de carpintería. Les tengo que estar muy agradecidos a él y a mi madre. Se lo debo todo”, comenta con una naturalidad brutal.

Crespo, de 1,98, empezó a jugar muy tarde “con 14 años, en mi pueblo, La Unión”. A los pocos meses ya había sido captado por el club de la capital murciana. “Pensaban que tenía proyección”, cuenta, con cierto asombro. “Sí que trabajaba mucho, y tenía alguna racha de triples, pero no mucho más”, sostiene.

Sí que se ve que era el clásico tipo alegre que siempre levantaba al vestuario. “Puedo decir de mí mismo que animaba muy bien”, asegura. Suele ser señalado como un gran compañero. “Al baloncesto le estoy muy agradecido y en particular a un entrenador como Felipe Coello. Hice muchos amigos y también pude conocer gracias a él a mi mujer”, comenta. Junto con su esposa, que se llama Marta Pocero y con la que tiene dos niños, Guillermo y Sara, prolonga la ‘tradición’ de matrimonios entre baloncestistas y jugadoras de voleibol.

En la actualidad.
En la actualidad.

¿Qué pasó cuando se rompió la rodilla?: “Me adapto súper rápido a las cosas. Me puse a trabajar con mi padre en el taller de carpintería, pero vi que aquello no tenía futuro. Así es que entré en el servicio de recogida de basura de Cartagena. Empecé barriendo con un uniforme que, no se me olvidará nunca, me quedaba pequeño. Y ahí sigo, después de casi 20 años. Ahora soy encargado, trabajando con mucha buena gente. Estoy muy contento”.

Espectacular el tío, de verdad.