Damir Mulaomerovic: ‘Mula’, clase con fracasos en España

Damir Mulaomerovic:  ‘Mula’, clase con fracasos en España

Javier Ortiz Pérez

Con el Real Madrid.
Con el Real Madrid.

Un jugador de enorme clase este Damir Mulaomerovic. Los dos equipos españoles a los que llegó iniciada la campaña, el Real Madrid 2002-03 y el Bruesa/Gipuzkoa Basket 2006-07, no le tuvieron en su momento culminante y fracasaron en sus objetivos, pero él sí dejó detalles de su talento con el balón en las manos. Olía a balcánico este chico con su visión de juego y su descaro ante la canasta rival, ¿verdad?

‘Mula’ tuvo una juventud complicada, marcada por la Guerra de Bosnia, su país natal. Tuvo que salir huyendo de Tuzla a principios de los 90 con destino a Croacia debido a que la situación bélica se ponía cada vez más fea. Y eso quizás cambió su destino en lo baloncestístico. Le acogió un gran club como la Cibona de Zagreb y ahí se convirtió en un base ‘top’ en Europa. Con 1,94 subía con enorme facilidad el balón y también podía adaptarse muy bien al puesto de escolta.

En San Sebastián.
En San Sebastián.

Cuatro años estuvo en Zagreb (1994-98), tantos como ligas ganó, y hasta llegó a hacerse un fijo en la selección croata porque en  la bosnia, increíblemente, no le quisieron, algo que siempre le dejó triste. Luego empezó una ronda por equipos punteros a nivel continental: la Fortitudo/Teamsystem de Bolonia, el Efes, el Panathinaikos… Con los griegos ganó la Euroliga del 2002 haciendo un gran trabajo tanto en la anotación como en el reparto de balón. Enfrente estaba nada menos que la Virtus/Kinder de Bolonia con gente como Manu Ginobili, Antoine Rigaudeau o Marko Jaric.

Sorprendió que no siguiese de verde y se marchase al Snaidero Udine, se supone que para tener más protagonismo en ataque. Pero fue una decisión que no le salió del todo bien. En mitad de campaña y en sustitución de Michael Hawkins se incorporó al Real Madrid, donde promedió 9,9 puntos y 2,5 asistencias. A nivel colectivo, ahora suena grotesco escribir que los blancos, por primera y única vez en su historia, no se metieron ni en los ‘playoffs’, acabando décimos en la Liga. Muy pocos jugadores continuaron de aquella plantilla dirigida por Javier Imbroda.

Sus intentos de regresar a la primera línea tuvieron más resultados en el Panellinios, donde se proclamó máximo encestador de la liga griega. En el 2007, cuando estaba en el Olympiacos teniendo problemas con Pini Gershon, le pidieron que echase una mano desde San Sebastián y allí acudió (10,8 puntos), pero el equipo quedó último y bajó.

Volvió a sus orígenes y ganó otra liga croata con la Cibona. Y le dio tiempo a una segunda etapa en el Paok antes de concluir en el KK Zagreb con 38 años en el 2012.

“Lo más importante es que estoy feliz y satisfecho con toda mi carrera. Tuve el privilegio de jugar en grandes clubs de Europa en los que tuvimos éxito. Hice realidad los sueños que tenía de niño”, comenta ahora.

En la actualidad.
En la actualidad.

 En la actualidad es entrenador en su ciudad natal, Tuzla, del Sloboda Dita. “Estoy empezando una nueva página en mi vida en el baloncesto. Me siento bien porque cada sábado vienen 3.000 personas a vernos jugar, a apoyarnos mucho. Mi familia, mis amigos… No hay dinero para pagar este sentimiento de seguir perteneciendo al deporte”, apostilla.