Mike Henderson: Una historia genial

Mike Henderson: Una historia genial

Javier Ortiz Pérez

Granollers 91-92.
Granollers 91-92.

Aviso inicial: esta una de las mejores historias que leeréis aquí. Normalmente se suele citar a Leon Wood como ex componente de la liga española que ha terminado siendo árbitro en la NBA. Pues bien, hay otro caso mucho menos conocido, pero quizás más curioso: el de Mike Henderson, pívot del Granollers en la temporada 91-92 y que durante unos años también dirigió partidos en la competición norteamericana, aunque acabó saliendo de ella por una polémica decisión en 2004.

Henderson solamente duró cinco encuentros en aquel Granollers que vivía su penúltima temporada en la élite, antes de renunciar por motivos financieros. Arrancó la campaña, pero después de cinco partidos (9,8 puntos y 10 rebotes de media) fue cortado y sustituido por Kenny ‘Sky’ Walker.

A España había llegado ya siendo un treintañero (décima ronda del ‘draft’ de 1984 por los Knicks y experiencias en Italia, Inglaterra e incluso año y medio con los Harlem Globertrotters). Sus compañeros le recuerdan como un jugador fuerte y sólido, aunque le costaba producir de cara al aro.

Protesta de los árbitros de la NBA a favor de Mike Henderson.
Protesta de los árbitros de la NBA a favor de Mike Henderson.

Encaminó entonces su vida al mundo del arbitraje, donde, tras pasar por la CBA, la NCAA y la WNBA, alcanzó la NBA. Todo iba bien hasta que ‘se le escapó el silbato’ en una jugada clave de un Lakers-Nuggets de 2004. El balón debía ser para el equipo de Denver tras un rebote ofensivo, pero su decisión provocó un salto neutral y los Lakers vencieron con un triple sobre la bocina. La organización de la liga le suspendió para investigarle y varios compañeros suyos protestaron por ello, tapando el logotipo de la NBA en sus uniformes y pintando encima el número 62 que Henderson usaba. Finalmente fue readmitido, pero le rescindieron el contrato en la siguiente temporada sin muchas explicaciones públicas. Podéis leer más detalles de aquello aquí.

Fue entonces cuando volvió a pitar partidos de menor categoría. En uno de ellos conoció a su actual esposa, la entrenadora del equipo femenino de la Universidad de Albany, Katie Abrahamson. En los medios norteamericanos llamó la atención el hecho de que Henderson pudiera dirigir algún encuentro en el que su esposa era parte de uno de los equipos.

Henderson arbitró algún partido amistoso más de la NBA cuando los árbitros se pusieron en huelga, unos años después, pero nada más.

Lo mejor es que le he localizado y, al solicitarlo que nos contase sus recuerdos de su breve tiempo en España, nos ha mandado un genial texto que os paso a traducir. Tiene mucha gracia lo que cuenta y cómo lo cuenta. Entre corchetes os añado yo algún nombre que él no da.

Imagen del 2010 (Foto: timesunion.com).
Imagen del 2010 (Foto: timesunion.com).

“Granollers era una gran pequeña ciudad, perfectamente localizada para el modo en el que yo quería vivir. Estaba a 15 o 20 minutos de Barcelona, así es que podía ir allí rápidamente para ir a ver al Barcelona de fútbol y después volver a la privacidad de una ciudad más pequeña. La gente era estupenda. Vivía en el centro, sobre un banco, en un apartamento de tres o cuatro habitaciones, con más espacio del que necesitaba. El teléfono estaba muy lejos de mi dormitorio, así es que cuando la familia llamaba desde Estados Unidos tenían que pasar 20 tonos hasta que yo llegaba allí y podía cogerlo.

Me encantaba salir de compras o a comer a mediodía. Me encantaría que tener ese horario a mediodía, sobre todo porque favorece estar tiempo con los niños. Hubiese sido estupendo que las cosas hubiesen funcionado para poder estar allí toda la temporada.

Mis compañeros eran muy buena gente. Nos entendíamos bien, aunque no tuve tiempo de conocer a sus familias. Cuando llegué estaban entrenando en las montañas, lo cual resultaba interesante para mí. En Granollers entrenábamos seis horas al día, con dos sesiones de casi tres horas. Creía que nos íbamos a morir. Los jugadores estaban cansados, destrozados físicamente y mentalmente de haber trabajado tanto, pero en un gran estado de forma. El problema fue que dejamos nuestro mejor baloncesto en los entrenamientos, mientras que ne los partidos teníamos las piernas cansadas y cometíamos errores que nos mataban.

Era un grupo de jugadores atléticos a los que les faltaba experiencia y algo de madurez. El cuerpo técnico era joven. Nuestro entrenador [Josep María Oleart] tenía su primera oportunidad como técnico jefe después de haber sido ayudante para otros tres entrenadores anteriormente. Creo que cuando estaba con ellos no se trabajó lo suficiente y que él quiso emprender la dirección contraria.

Era un buen hombre. Se desvivió para que los americanos nos convirtiésemos en parte del equipo. Nuestro primer fin de semana en Granollers vino con su asistente Toti [Soler] a llevarnos a su casa en la playa y así establecer una buena conexión, así es que agradecimos mucho la experiencia, viendo que se hacía topless en España. Yo era un tipo soltero que aprendió mucho. Al entrenador me lo volvió a encontrar unos años después viendo jugadores para su nuevo equipo en Estados Unidos. Estuvimos juntos y cenamos un par de veces. Un hombre muy amable.

A John Ebeling no le he visto desde entonces. Hablamos unas cuantas veces e incluso de que pudiese venir a mi casa, pero se casó con una chica de Italia y vive allí. Otro jugador al que recuerdo es a Eduardo [Piñero] el loco. Y a Julián [Ortiz], nuestro pívot suplente… El resto de las caras las veo todos los días en la foto del equipo que está en mi despacho, pero no puedo recordar los nombres del todo bien. Disculpas. Aprovecho para saludarles. Espero que todos estén vivos, que estén bien con sus familias.

A nuestro capitán sí le recuerdo muy bien. Era una leyenda de la ACB, base de la selección española, volvía locos a los fans. Creus me parece que era su nombre. Gran tirador y un líder en la pista. Me encantaba hacer bloqueos para que tirase solo.

El propietario del equipo [Joan Camp] era un hombre mayor al que vi una vez. Era su hijo [Francesc] el que en realidad llevaba el club y lo hacía por primera vez. No tuvimos patrocinador, así se que hubo problemas financieros. El ‘general manager’ [Josep Maria Guiu] era un hombre decente que nos hablaba en catalán. Decía que era mejor así, pero no importaba porque yo no entendía nada. El club quería ser uno de los mejores de la liga, pero no estaba preparado para conseguirlo inmediatamente.

Me lesioné la espalda y perdimos varios partidos. Teníamos un jugador cedido por el CAI Zaragoza [José Miguel Hernández]. Me hubiese gustado ayudarle a tener un mejor comienzo. Era un alero con mucho talento, joven y versátil.

La ACB la recuerdo como una gran liga. Estupendos equipos y ciudades. Algunos de ellos estaban conectados con grandes equipos de fútbol como Barcelona y Real Madrid.

Arbitrar en la NBA fue un desafío. Tardé cuatro años en conseguir el trabajo después de mucho entrenar. Disfruté trabajando con jugadores y entrenadores. ¿Qué pasó? No estoy seguro de saber las respuestas. Habría que preguntarles a ellos. Cerré esa puerta hace mucho tiempo.

Me case con una mujer que entrena en la división 1 de la NCAA femenina y tenemos dos hermosas hijas de 9 y 11 años. La vida va bien.

Gracias por llevarme por el camino de la amnesia. Espero que esto ayude. Me encantó España, la ciudad y mis compañeros. Me gustaría haberme quedado más, pero soy una persona positiva y feliz”.