Corny Thompson: El triple de ‘Papi’

Corny Thompson: El triple de ‘Papi’

Javier Ortiz Pérez

Con los Mavericks.
Con los Mavericks.

En el imaginario colectivo del baloncesto español está desde 1994 esto: el triple de Corny Thompson que dio su primer y, por ahora, único título de la Copa de Europa al Joventut. Fue aquel un sueño hecho realidad por la mano de un hombre sabio y amable, comprometido al máximo con los colores verdinegros. El salto de calidad que desde hacía años se necesitaba en Badalona y sin duda el ‘techo’ de una época de opulencia económica de la que no ha vuelto a disfrutar el club nunca más.

‘Papi’ saldó en Tel Aviv una cuenta pendiente de hacía dos años, cuando otro triple, el de Sasha Djordjevic, había apartado de la gloria continental a la ‘Penya’ en Estambul. El Olympiacos probó la misma medicina que en su momento hizo tomar el Partizán al equipo entonces dirigido por Lolo Sainz. Ya con Zeljko Obradovic en el banquillo, y una plantilla muy similar, el guión cambió en unos últimos minutos de locura. El resultado final fue 57-59, así es que es fácil imaginarse el partido: posesiones largas, muchos errores, nervios... La última jugada es para verla: cuando Zarko Paspalj intenta empatar, en medio del caos, se puede ver a un miembro del cuerpo técnico catalán entrando en la pista de lleno. El vídeo completo del choque puede encontrarse en Youtube.

En el Joventut (Foto: Gigantes).
En el Joventut (Foto: Gigantes).

La celebración el año pasado de los 20 años de aquel hecho nos trajo de vuelta a Thompson, con el que había tenido la oportunidad de hablar unos meses antes para ‘Gigantes del Basket’. “Me encanta España. Disfruté mucho de todo lo que me pasé allí y creo que la afición disfrutó conmigo. No era espectacular, pero sí efectivo. Badalona es un sitio donde se adora el baloncesto, donde se entiende el juego, y me sentí muy cómodo allí. Ya sé que ahora el equipo no está tan bien como cuando yo jugaba, pero lo importante es seguir ahí, peleando, por encima de tener más o menos dinero”, aseguraba.

A nuestro país llegó después de una carrera ‘muy fiel’: primero cuatro años en la universidad de su estado natal, Connecticut; después un breve paso por los Dallas Mavericks (que le habían elegido en el puesto 50 del ‘draft’ de 1950; sus 2,02 no le daban para destacar como ‘4’ en la NBA) y la CBA y luego seis años en Varese, donde fue, como suele decirse, ‘santo y seña’.

Era ya un jugador prestigiosísimo en 1990 cuando fichó por el Joventut. No un gran generador de estadística, pero sí muy influyente en los partidos con su sabiduría jugando tanto al poste bajo como en la línea de tres puntos. No estaba ya en su mejor momento físico, con cierta apariencia de sobrepeso, pero pocos dudan que fue una operación rentable al máximo. A sus cuatro campañas en Badalona siguieron otras dos en el León, totalizando 248 partidos ACB y unas medias de 11,9 puntos y 7,6 rebotes en 33 minutos.

Un cuerpo orondo escondía una mente privilegiada para el baloncesto. Con el tiempo le fue añadiendo matices ‘europeos’ a su juego. La Copa de Europa fue su gran conquista, por encima de las dos ligas ganadas con Lolo Sainz. “Gané una final y perdí una. Fue un alivio y una gran alegría el título del 94. Dos años antes nos quitaron la final con un triple desde casi medio campo”, afirmaba, en referencia a la jugada de Djordjevic.

Últimos años en León.
Últimos años en León.

En su última visita a España concedió más entrevistas como esta en acb.com,  en la que apuntaba que siempre había guardado en su memoria “lo importante que aquel triunfo fue para Badalona y para el Joventut” y destacaba como clave “que el equipo fuera como una familia”. No es ninguna sorpresa cuando se reconocía como ‘padre espiritual’ de aquel vestuario: “Mi puerta siempre estaba abierta por si existía algún problema”.

Con Tomás Jofresa y Juanan Morales como los jugadores con más ‘feeling’ con él, resultaa curioso lo que decía también sobre Obradovic: “Estaba muy loco pero sabía lo que quería y si estabas preparado para seguirlo, ganabas. Era un guerrero”. Sobre Sainz, lamentaba la “mala suerte” que había tenido en la final de Estambul.

Curiosamente, en León también coincidió con su pareja americana en el Joventut, Harold Pressley, con que sigue manteniendo una relación de amistad. “También era una ciudad que vivía mucho el baloncesto. Era un sitio distinto que Cataluña, pero muy interesante también”, agregaba.

Ahora está desvinculado del baloncesto, en el que tuvo una discreta carrera como entrenador en Venezuela y en la CBA, en esta última como asistente. Vive en Dallas y es gerente de la zona de Texas y Nuevo México para LAZ, una cadena nacional de parkings. “Me he acostumbrado a no echarlo mucho de menos. Disfruté mucho jugando y entrenando, pero ahora llevo otra vida y soy feliz Tengo muchísimo trabajo, he de controlar muchos lugares, muchos empleados. Realmente me gustaría tener más tiempo para mí, pero no puedo”, afirmaba.

En la actualidad.
En la actualidad.