Joe Wylie: Un pie roto en Villalba

Joe Wylie: Un pie roto en Villalba

Javier Ortiz Pérez

En la NCAA.
En la NCAA.

No tuvo mucha suerte con el tema lesiones Joe Wylie en su única oportunidad ACB, temporada 91-92 con el Collado Villalba (la última del equipo de la sierra madrileña en la élite). Se trataba de un jugador que llegaba después de ser segunda ronda del ‘draft’ ese mismo verano, pero que se lesionó en pretemporada y luego ya, aunque llegó a reintegrarse, no pudo encajar bien. Fue despedido con cinco partidos y unas medias de 11,8 puntos y 8,7 rebotes.

Wylie tendría otro par de aventuras más en España: en el Guadalajara 93-94 (Primera B) y el Cajasur Córdoba 2001-02 (LEB Oro) dentro de un amplísimo recorrido que incluyó nada menos que otros 13 países: Italia, Francia, Venezuela, Puerto Rico, Turquía, Argentina, Israel, Portugal, Filipinas, Alemania, Rusia, República Dominicana y Hungría.

Era un 2,07 con mucha capacidad de salto, bastante atlético. Había jugado muy bien en la Universidad de Miami, colocándose el 38 en el ‘draft’ de 1991 por los Clippers, pero sus derechos fueron pasando de mano en mano (Knicks, Pistons) sin llegar a firmar un contrato garantizado en la NBA.

Días con el Collado Villalba 91-92.
Días con el Collado Villalba 91-92.

“Me gustó mucho Madrid”, apunta ahora, “así como España en general”. “Suelo recordar a menudo las ciudades en las que he jugado y las conclusiones son siempre magníficas”, añade. En concreto, de Villalba le encantó “todo”, asegura. Sin embargo, cuando se rompió el pie en pretemporada sintió que “el club no trató la lesión como es debido y me presionó para volver antes de tiempo porque necesitábamos victorias”. “Creo que si hubiesen esperado un poco más podía haber hecho grandes cosas allí. El núcleo de la plantilla estaba claro que podía hacer daño al resto de equipos de la liga, pero no hubo paciencia conmigo”, remarca.

La fractura en el pie es algo controvertido. Según asegura, cuando se la hizo en la época de preparación no sabía exactamente que efectivamente era una fractura. Le recomendaron reposo, ficharon a Steve Wright en su lugar, y, cuando volvió, se terminó de romper, teniendo que dejar su sitio al veterano Mark Landsberger.

“Creo que yo era un jugador muy bueno, pero siempre creí que me ponían a jugar en un sitio equivocado. Nunca me quejé. Creo que pude haber jugado a cualquier nivel, pero algunas veces caí en equipos que no eran del todo buenos”, dice. Superó los 40 años en las pistas, ya que no lo dejó hasta el 2009.

Pese a todo, está satisfecho con su carrera y de su vida actual. “Fueron 18 años maravillosos como profesional y tengo una gran familia. Uno de mis hijos juega al fútbol americano y ha entrenado con los Miami Dolphins. Tengo tres más pequeños, y dos de ellos seguramente sean tan altos como yo. Tengo una empresa de promoción deportiva y representación que intenta guiar a chicos jóvenes en el mundo del deporte para que tomen las mejores decisiones posibles”, cuenta. También ha estado cuidando de su sobrino, el hijo de un hermano que murió de sida.

Últimas canastas en Hungría.
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