Brian Quinnett: Insuficiente en Murcia

Brian Quinnett: Insuficiente en Murcia

Javier Ortiz Pérez

Con los Knicks.
Con los Knicks.

Dejó buen recuerdo Brian Quinnett en Murcia en la temporada 92-93, aunque el equipo acabó descendiendo. Tuvo una corta y algo frustrante carrera. Hubo un momento que parecía que podía hacerse un hueco en la NBA y acabó retirándose antes de cumplir los 30 por unos serios problemas de espalda, un disco roto que presionaba un nervio y que le obligó a pasar por el quirófano y tener que dejarlo definitivamente.

El inicio de su trayectoria sí pintaba bien. Prefirió quedarse en su estado natal, Washington, en la etapa NCAA, y después, tras ser elegido en segunda ronda del año 1989 (número 50), tuvo algunos minutos con los Knicks, sobre todo en su segunda temporada, cuando alcanzó los 14,9 (y 4,7 puntos). Después, el traspaso a Dallas Mavericks a cambio del veterano pívot James Donaldson rompió su trayectoria. En Texas apenas dispuso de oportunidades en la 91-92.

Defendiendo a Kenny Green con el Murcia (Foto: El Periódico Extremadura).
Defendiendo a Kenny Green con el Murcia (Foto: El Periódico Extremadura).

Pasó entonces por el ‘purgatorio’ de la CBA hasta que en enero del 93 le llegó la llamada de Murcia, de Moncho Monsalve, para sustituir a Ralph McPherson, que se había lesionado y más tarde volvería. Era bastante unidimensional, orientado al tiro de tres puntos. Y eso lo hacía bastante bien: acreditó un 43% desde la línea de 6,25 lanzando 7,5 por partido. Sin embargo, su media de 15,5 puntos por choque no fue suficiente para evitar primero que el equipo acabase último de la liga regular y después fuese derrotado en el ‘playout’ por el Huesca con un claro 3-1. Quizás se pasó un poco de ‘jeta’ al tirarse 17 triples el día del cuarto partido (metiendo seis).

No volvería a jugar en Europa. Estuvo dos años más en la CBA, soñando con volver a jugar con los mejores en algunas lígas de verano con Boston, Chicago y Orlando, pero no consiguió. “Para poder hacerlo tenía que estar al cien por cien. Y solo llegaba al 90”, dijo en una entrevista unos años después.

Y es que tuvo unos años complicados, en los que no sabía hacia qué rumbo encaminar su vida. “Es especialmente duro dejar el deporte profesional para quienes no lo ven venir. Y yo desde luego no lo vi”, comentó. No parecía conservar por entonces (1997) un gran recuerdo de Murcia: “Iban últimos cuando llegué, llevaban tres entrenadores y como diez americanos. Todavía me deben dinero, un dinero que no parecía gran cosa entonces, pero que ahora me vendría muy bien”.

En la actualidad.
En la actualidad.

Parece que la cosa ha mejorado bastante desde entonces. Completó sus estudios con un máster en Ciencias y otro en psicología deportiva. Tras un tiempo en con su propio negocio, ahora trabaja en el instituto que creó su padre, Paul, en Spokane (Washington), llamado QPR, que está especializado en la prevención del suicidio. Brian se ocupa de varios aspectos, entre ellos el cuidado de los deportistas que estén en riesgo de quitarse la vida.