PJ Ramos: Amagando con dominar

PJ Ramos: Amagando con dominar

Javier Ortiz Pérez

En el Fuenlabrada.
En el Fuenlabrada.

Siempre da la impresión de que PJ Ramos puede hacer mucho más de lo que hace, ¿verdad? Hace unos años le tuvimos aquí en España y fue la impronta que dejó: el sueño de todo entrenador de tener a un tío de 2,22 que se mueve bien y es bastante atlético. Lo justo para ser un factor diferencial, tanto en defensa como en ataque. Pero no. Algo le ha faltado para estar en primera fila mundial.

No tuvo una infancia fácil. El padre abandonó a la familia, que se tuvo que marchar a Nueva York desde Puerto Rico para buscarse la vida. Y él era objeto de burlas por su desmesurada estatura. Su suerte cambió a los 14 años, cuando fue ‘descubierto’ por un ex jugador puertorriqueño, Santiago Gotay, en una tienda. Ya medía 2,13. Fue enviado a su país natal para jugar, aunque nunca había practicado baloncesto. Aprendió muy rápido y pronto ganó títulos individuales y colectivos en la liga local, la BSN.

Con la selección de Puerto Rico.
Con la selección de Puerto Rico.

Las expectativas se dispararon alrededor suyo. Con 19 años ya formaba parte de la selección nacional que, en Atenas-2004, le ganó a Estados Unidos. Unas semanas antes había entrado en el ‘draft’ (número 32), escogido por unos Washington Wizards que le incluyeron en su plantilla la siguiente campaña. Pero solo le dieron seis partidos y le mandaron habitualmente a la D-League. Eso le acabó desmotivando.

Tras un paso fugaz por Puerto Rico, en 2008 fue una de estas apuestas tan valientes que de vez en cuando hace el Fuenlabrada. Pero ninguna de las dos temporadas que vistió de naranja la hizo completa. Promedió 6,1 puntos y 4,1 rebotes en 15 minutos (estupendo 59% en tiros de dos puntos). La sensación era que, a poco que jugase con más intensidad y concentración, el cielo sería su techo.

Atrás quedaron sus voluntariosas palabras cuando fue presentado. “Espero contribuir con mi juego a que el Alta Gestión Fuenlabrada progrese dentro de la ACB. Sé que tendré que pasar un periodo de aclimatación, pero espero que sea breve y pronto pueda rendir y sumar para el equipo. Llego en óptimas condiciones físicas para integrarme en el trabajo del grupo”, dijo. En otra entrevista dijo que su objetivo era ponerse a tono para intentar regresar a la NBA. “Aquí hay muy buenos jugadores en nuestro equipo y en los demás. Sobre todo me ha sorprendido el juego tan rápido que se practica respecto al de la Liga de Puerto Rico”, añadió.

Fue su única incursión en Europa. A lo que se ve, y sin que la mejor liga del mundo haya vuelto a llamar, ha preferido los dólares seguros que ofrecen las competiciones asiáticas, como la china, la coreana y la filipina, que es donde anda últimamente y donde ha hecho algún partido absolutamente monstruoso en cuanto a números, como cuenta aquí David Pérez Camarena en Piratas del Basket (un 30+30, nada menos). También ha entrado y salido de Puerto Rico. Cerca de los 30 años, resulta difícil imaginar que vaya a cumplir íntegramente con todo lo que se esperaba de él. “Mi altura es una anécdota”, solía decir…

En el KIA Carnival filipino, su actual equipo.
En el KIA Carnival filipino, su actual equipo.