Ed O’Bannon: Estrella, decepción y reivindicación

Ed O’Bannon: Estrella, decepción y reivindicación

Javier Ortiz Pérez

Días de gloria en UCLA.
Días de gloria en UCLA.

No le dejaron de pasar cosas a Ed O’Bannon en su carrera baloncestística, un recorrido en forma de tobogán que le tiene de actualidad incluso hoy en día, ya retirado y mientras se gana la vida vendiendo coches en el estado de Nevada y entrena a un equipo de ‘high school’. Pero paralelamente sostiene una larga guerra legal con la NCAA, a la que reclama compensación por sus derechos de imagen por utilizar las de su tiempo en UCLA como promoción y en videojuegos. Ha ganado las primeras batallas en lo que es un caso que está atrayendo mucha expectación en Estados Unidos por lo que supone. El argumento es claro: de acuerdo con que jugadores universitarios sean ‘amateurs’ y no reciban apenas compensación, pero… ¿tiene derecho la liga a ‘exprimirlos’ cuando ya no juegan en ella y son profesionales?

O’Bannon estuvo aquí en España una temporada, la 98-99 con el Forum Valladolid. En aquellos 34 partidos a las órdenes de Gustavo Aranzana dejó un sello de calidad ofensiva (15,3 puntos), pero algunos problemas en cuanto a la defensa y el rebote (6,4). No volvería a pisar la ACB, pese a que en el 2003 se anunció que ficharía por el Caja San Fernando como sustituto temporal de Danya Abrams.

Con el Forum 96-97.
Con el Forum 96-97.

Eran sus últimos estertores como jugador en un camino que empezó muy dificultoso, con problemas ya con la NCAA porque se invalidó su reclutamiento por la UNLV. Acabó en UCLA, donde a poco de llegar se rompió el ligamento cruzado anterior. Se llegó a dudar que volviese a andar bien de nuevo, pero a los 18 meses ya había vuelto a las pistas con un ligamento implantado de un cadáver, ojo. Esa ‘redención’ la confirmó en 1995, cuando acumuló premios a nivel colectivo (el título nacional) e individual (el Trofeo John Wooden al jugador del año, el MVP de la Final Four…).

En un equipo en el que también estaba su hermano Charles y otros  futuros jugadores en España como Jiri Zidek y Tyus Edney, mostraba un gran número de recursos en el poste bajo y buena mano desde 4-5 metros, aunque algo no debieron verle claro en los ‘front offices’ de la NBA cuando su elección en el ‘draft’ de aquel año se retrasó hasta el puesto 9.

Fue una completa decepción. Solamente duró dos temporadas entre los mejores, una y media en los New Jersey Nets y otra media en Dallas Mavericks, totalizando 128 partidos y 5,4 puntos y 2,6 rebotes en 16,1 minutos. Los Orlando Magic prefirieron pagarle íntegro su tercer y último año de contrato antes que hacerle debutar.

Su salto al baloncesto FIBA no tendría vuelta atrás y nunca con el mismo equipo durante dos años consecutivos: Trieste, Valladolid, el Aegean griego, Boca Juniors… En Polonia obtuvo cierta estabilidad con sus tres últimos equipos, hasta el 2004. Con 32 años, y muchos problemas de rodilla, decidió abandonar, también desmotivado ante la posibilidad que se le abrió para jugar en China.

 En el concesionario de Toyota donde trabaja (Foto: The Washington Post).
En el concesionario de Toyota donde trabaja (Foto: The Washington Post).

Los sueños de ser un All Star perenne se habían terminado hacía tiempo. Acabó aceptando el empleo de jefe de ventas en un concesionario de Toyota en Nevada mientras completaba sus estudios de Historia en UCLA. Y ‘mataba el gusanillo’ del baloncesto con los chicos de la Henderson International School. Llevaba una vida normal hasta que se le abrieron los ojos: ¿por qué la NCAA debía obtener beneficio económico de su imagen? A la serie de juicios que inició se le unieron jugadores tan míticos como Oscar Robertson. Y ahí sigue…