Jelani McCoy: Poco ‘feeling’

Jelani McCoy: Poco ‘feeling’

Javier Ortiz Pérez

Con los Sonics.
Con los Sonics.

No hubo mucho amor entre España y Jelani McCoy. Las dos experiencias en el país, una en la Liga Endesa/ACB y otra en la Adecco Oro, de este campeón de la NBA con los Lakers se saldaron con un sabor amargo. Ni él dejó buen recuerdo ni él lo guarda tampoco de lo que vivió aquí.

McCoy era un jugador con buen cartel en la NBA, a la que había llegado después de ser escogido en el número 33 del ‘draft’ de 1998 por Seattle, que se había fijado en su trayectoria en UCLA. En los Sonics jugó tres temporadas, y una en los Lakers (la 2000-01, uno de los anillos protagonizados por Kobe Bryant y sobre todo Shaquille O’Neal),  Raptors, Cavaliers y Hawks. Exceptuando quizás el último año en Seattle y el de Toronto, nunca fue un hombre en la principal, aunque hacía su trabajo. No era muy alto para jugar de ‘5’, pero sí tenía un cuerpo ancho y tenía sus recursos.

Reboteando en Menorca.
Reboteando en Menorca.

En 2004, se refugió en la ABA, y ante la falta de ofertas, inició su aventura internacional, primero en China, luego en Ucrania y después en Italia. En el 2007, el Menorca le reclamó en la lucha por la permanencia como sustituto de Sam Clancy, pero solamente duró ocho partidos. Los números (6,4 puntos y 5,4 rebotes en 20 minutos) no le avalaron.

Tuvo seis partidos más en la NBA con Denver, los últimos de su carrera para totalizar 262 (4,6 puntos y 3,5 rebotes en 14,7 minutos). Tras un tiempo en la IBL, regresó a China, donde estuvo temporada y media. Fue en el 2010 cuando el Cáceres de la Adecco Oro le llamó para completar un juego interior de lujo en el que también estaban Ryan Humphrey y José Ángel Antelo. Aquello empezó bastante bien: se le veía lento, pero muy sólido, seguro, metiendo para abajo todo lo que le llegaba cerca del aro. Sin embargo, mediada la campaña empezó a sufrir problemas de espalda y estuvo un tiempo de baja. Cuando regresó, fue una rémora, aunque mejoraría en los ‘playoffs’ perdidos contra Obradoiro (de 8,6 a 11,5 puntos y prácticamente igual en rebotes, de 5,7 a 5,5). Tremenda su efectividad: 70% en tiros de dos (116/165), aunque flojo en tiros libres (46,3%). La gente le pitó bastante. Si queréis podéis echarle un ojo a una entrevista que le hice en su momento. Me pareció una persona muy educada.

Imagen del 2012.
Imagen del 2012.

Años después, McCoy tiene dos ácidas quejas de lo que vivió en España. La primera, más bien de tipo técnico: “los entrenadores no aprovechan el talento que tienen en la plantilla. No me gustó entrenar dos veces al día para jugar como máximo dos partidos por semana. Y además salir solo quince minutos y hacer constantes y estúpidos bloqueos”. Y la otra, económica: “me mintieron constantemente sobre el pago. No puedes traer a alguien del otro lado del mundo y fallarle”. Duro, ¿no? Cuando me mandó estas respuestas dudé si publicarlas, pero luego pensé en que también hay que darles voz a los que no nos recuerdan tan maravillosamente.

Puerto Rico, Venezuela y México fueron sus últimas paradas antes de retirarse. Vive tranquilamente en San Diego (California). Ha participado en un campus para jugadores que organiza su amigo Matt Barnes.