Jorge Romero: Santana, aquel tremendo cadete

Jorge Romero: Santana, aquel tremendo cadete

Javier Ortiz Pérez

Recibiendo el Torneo Jordan Classic.
Recibiendo el Torneo Jordan Classic.

Lo primero que hay que explicar sobre nuestro protagonista de hoy es por qué Jorge Romero era conocido hasta hace relativamente poco como Jorge Santana. La explicación es sencilla, aunque poco habitual: en homenaje a su madre (a la abuela del jugador), el padre del chico decidió intercambiar sus apellidos, lo que provocó que su descendencia también lo hiciese.

Vamos con lo deportivo. Romero es todavía bastante joven (25 años) y con camino por recorrer en el baloncesto. Está en el Planasa Navarra, de la Adecco Oro, adonde llegó hace algunas semanas para aportar su clase en el juego exterior. Durante los últimos años ha sido un ‘fijo’ de la segunda categoría nacional, pero no puede descartarse que se vuelva a asomar a la máxima.

Ya lo hizo siendo muy crío, en la temporada 2008-09, con el Real Madrid, adonde llegó procedente del junior del Gran Canaria. Era entonces una poderosísima promesa, un jugador habitual en las categorías inferiores de la selección. No en vano, nació casi con un balón de baloncesto en las manos: ya a los seis años jugaba en su colegio y después pasó al Salesianos y una campaña en el Joventut siendo todavía infantil. Se proclamó campeón de Europa cadete en el 2006 al lado de Ricky Rubio y también venció en el Torneo Jordan Classic, un título que le entregó la mismísima leyenda de los Bulls.

Con el Madrid en Plata.
Con el Madrid en Plata.

Un 5 de abril del 2009 se estrenó en el primer equipo blanco, cuyos entrenamientos compatibilizaba con el filial de LEB Bronce. Fue ante el CAI Zaragoza y coincidiendo con el estreno de Nikola Mirotic. “Fue algo muy bueno. Estaba muy nervioso. El resultado se puso bien y el público pidió que debutásemos Nikola y yo. Cuando me senté para pedir el cambio se me fueron los nervios y fue como un partido más. El resto de compañeros nos buscaban para que anotasen”, recuerda. Unas semanas después tuvo un minutito en los ‘playoffs’ contra el Tau. La siguiente campaña, aunque continuó bajo la disciplina del club en LEB Plata, no volvió a aparecer en el primer equipo.

Empezó entonces un peregrinar en Oro (dos años en Tarragona y otros dos en Huesca), pero cuando fue realmente noticia fue cuando intentó, en el 2012, hacerse con un hueco en la D-League con los Idaho Stampede, algo que finalmente no logró.

Pamplona es, por ahora, su última estación. “Me ha sorprendido como ciudad. Tiene mucho ambiente universitario y es más grande de lo que pensaba. Me está gustando mucho.”, comenta.

Se le ve un chico culto, con inquietudes. “Estoy estudiando Psicología, voy poco a poco. Me voy matriculando año a año. Me gustaría dedicarme a la parte deportiva de esto, ayudar a jóvenes. Es importante que tengan un refuerzo, que sepan dar un paso adelante, que no se vean sobrepasados”, comenta.

Actualmente, con el Planasa Navarra.
Actualmente, con el Planasa Navarra.