Walter Herrmann: Espectáculo efectivo

Walter Herrmann: Espectáculo efectivo

Javier Ortiz Pérez

En el Unicaja.
En el Unicaja.

Uno de los jugadores que mejor ha sabido compatibilizar la espectacularidad con la eficacia de los últimos años en la liga, sin duda. Walter Herrmann es de esos tipos que no necesita mucha presentación. España fue un lugar clave en una carrera que sigue viva en Brasil, después de un pequeño paréntesis en el que parecía que se había retirado.

La suya fue una refrescante irrupción en la ACB 2002-03 con el Fuenlabrada. Prácticamente nadie conocía a ese argentino que pegaba grandes saltos y encaraba la canasta con decisión y valentía. Tampoco convenía dejarle solo en el tiro porque también las clavaba. Sí, de acuerdo que había sido jugador más valioso en su país, pero su fichaje no pudo ser más rentable para el club madrileño, sobre todo tras conseguir el pasaporte español.

Mate ‘en paños menores’.
Mate ‘en paños menores’.

Aquella imagen del All Star en el que clavó un mate mientras se quitaba la camiseta y quedándose en calzoncillos  resultó inolvidable, quedando al margen el hecho de que fue Jerod Ward el que finalmente se llevó el concurso. Era un jugador incontenible, muy difícil de defender, y se proclamó máximo anotador y jugador más valioso de la temporada. No fue raro que el Unicaja llamase a su puerta para la siguiente temporada.

Le llegó aquel verano en el que miraba hacia Málaga una tragedia tremenda: en un accidente de tráfico murieron al mismo tiempo su madre, su novia y su hermana. Un año después, su padre fallecía de un infarto. El golpe debió ser tremendo, pero Herrmann no se rindió, no dimitió de la vida como hubiese hecho cualquier mortal. Aunque en un papel no tan principal como en el ‘Fuenla’, contribuyó al crecimiento del Unicaja (ganó la Copa del 2005 y la Liga del 2006) y participó de la ‘Generación Dorada’ argentina con la histórica victoria en Atenas-2004. Eso sí, siempre le quedará clavado que en la final ante Italia no jugase ni un minuto. Málaga también le rescató a nivel personal: conoció a una médico allí con la que se casaría.

 La NBA era su siguiente y lógico escalón. Conociendo lo competitivo que es, es fácil imaginar que no saliese de aquellos tres años satisfecho entre Charlotte y Detroit (5,4 puntos en 12,8 minutos). Fue de más a menos, porque en su primer año sí entró en el segundo mejor equipo de ‘rookies’. España volvió a surgirle como ‘consuelo’. Acabó la temporada 2009-10 en el Baskonia casi siempre saliendo del banquillo, ya sin tantos muelles, y se llevó el título liguero.

Campeón olímpico.
Campeón olímpico.

Estuvo 16 meses sin jugar, reflexionando sobre su futuro, pero regresó, primero en el equipo de su ciudad natal, la Unión Deportiva de Venado Tuerto, y luego con el Atenas de Córdoba. Lo hizo en plena forma, incluyendo un partido en el alcanzó los 49 puntos. Eso le volvió a abrir las puertas de la selección, con la que disputaría la Copa del Mundo en España. Ahora está en la emergente competición brasileña con el Flamengo.

En una entrevista en Basquet Plus recogida por ‘Gigantes del Basket’ no tuvo inconveniente en decir lo que muchos jugadores piensan y nadie se atreve a expresar. “Jugar siempre me gustó. El tema mío es que se me hace muy larga la semana de entrenamientos. Jamás entrené como juego. Siempre entreno a un nivel que no es con el que juego. Me guardo para los partidos. Jamás me entrené al ciento por ciento”.

Ahí también comenta que pasó “tres años bárbaros” en la NBA y que tuvo la posibilidad de seguir, “porque Dumars me ofreció dos años más en Detroit, pero como estaba jugando poco y mi mujer es española, decidí ir al Baskonia, que me ofreció un gran contrato.  Si hubiese sido por mí, me hubiera quedado”

Final del 2010 con el Caja Laboral.
Final del 2010 con el Caja Laboral.

También recogía una curiosa comparación entre dos carismáticos entrenadores con los que trabajó: Sergio Scariolo y Dusko Ivanovic. “Con Scariolo siempre me llevé bien. Teníamos nuestros temas, pero con él se podía hablar. No me imagino a Sergio impidiéndote ir a ver el nacimiento de un hijo. El pondera mucho la familia. Tuve conflictos como con cualquier técnico, pero terminé muy bien con él. Hasta vino a mi casamiento. Ivanovic quiere imponerte una forma de pensar. Y ha roto a muchos jugadores”.