Víctor Pérez: El ‘mini Raúl Pérez’

Víctor Pérez: El ‘mini Raúl Pérez’

Javier Ortiz Pérez

En el Tíjola.
En el Tíjola.

Si hay algo que marca la carrera baloncestística de Víctor Pérez es el hecho de ser hermano de Raúl Pérez, uno de los jugadores más míticos de la historia del baloncesto sevillano y también muy significativo en los últimos 25 años en la liga española. De él y con él ya hablamos aquí: un tirador realmente tremendo y un hombre muy comprometido.

Víctor se ha dedicado a lo mismo, siendo el mismo tipo de jugador, luciendo con orgullo su ‘ADN’. No ha llegado desde luego tan lejos, pero sí lo ha hecho con enorme dignidad por las distintas categorías federativas: EBA, la extinguida Bronce, Plata y últimamente en la Adecco Oro con el Unión Financiera Oviedo, donde apura sus últimos años de baloncesto con 33 años.

Desde luego, no le molesta que le pregunten por su hermano. La comparación no le resulta odiosa. Y de hecho, Raúl tuvo un papel clave en que Víctor sea jugador de baloncesto. “La relación es magnífica. Él me llevaba a sus entrenamientos por las tardes y disfrutaba viéndole jugar a esto. Le echaba una mano en sesiones de tiro pasándole una y otra vez sin parar. Él siempre fue muy reservado a dar consejos y yo solo me limitaba a observar detalles y aprender todo lo posible para intentar ser como él. Como jugador fue un espejo y un auténtico lujo en el que poder mirarme y sobre todo, presumir del que ha sido uno de los mejores tiradores de toda la historia de la ACB. No hay que olvidar que jugó 17 temporadas a máximo nivel y está cuarto en el ranking de históricos en triples por detrás de Alberto Herreros, Juan Carlos Navarro y Velimir Perasovic. Un auténtico orgullo”, apunta.

Época de formación en el Caja San Fernando.
Época de formación en el Caja San Fernando.

Como se puede observar, mucho orgullo familiar ahí. Víctor empezó a jugar en Sevilla, a los 8 años, en el colegio, y a los 9 ya estaba en el Caja San Fernando. “Desde pequeño, ya se respiraba el  ambiente de baloncesto en mi casa y me gustó tanto que decidí divertirme de esa manera”, recuerda.

Tras años en la cantera sevillana, llegó el gran día. Un 27 de abril del 2002, Caja San Fernando-Gijón. “Fue un debut soñado. Un árbitro señala una técnica al equipo rival y Francesc Solana, por  aquel entonces capitán del equipo, le dice al entrenador que me saque y que tirase yo los dos tiros libres. Fue bonito escuchar cómo coreaban mi nombre y un orgullo para mis padres, el resto de familia, amigos y mi novia”. Aquel tiro libre fue la única anotación de su vida en la máxima categoría. Posteriormente disputó seis segundos contra el Gran Canaria… y se acabó. O más bien empezó una larga ruta por Gandía, Calpe, Jerez, Tíjola, Pamplona y, los tres últimos años, la capital del Principado de Asturias.

“Me encuentro muy a gusto. Desde el primer día que llegamos, el trato ha sido y es magnífico con todo el mundo. Es una ciudad manejable, muy cercana, limpia y bonita para enseñar a los familiares y amigos que vienen a visitarnos. Toda Asturias es un auténtico paraíso”, dice este jugador que se autodefine como “de equipo, intenso y con amenaza desde el triple”.

Cuando se retire le gustaría seguir vinculado al baloncesto. “Siempre me atrajo la posibilidad de enseñar a los pequeños a amar y disfrutar a este deporte que tanto me ha dado. También me estoy preparando académicamente para ese día y espero que el comercio y marketing  también sirva para ese futuro”, apostilla.

Lanzando un triple con el Oviedo (Foto: OCB).
Lanzando un triple con el Oviedo (Foto: OCB).