Bill Edwards: Fama lesionada en Girona

Bill Edwards: Fama lesionada en Girona

Javier Ortiz Pérez

En la Virtus de Bolonia.
En la Virtus de Bolonia.

Un tipo de bastante prestigio este Bill Edwards, que sin embargo no pudo refrendarlo en España. Solamente disputó tres partidos con el Casademont Girona de la temporada 2002-03. Con lo que se aseguró que era una “lesión crónica”, el jugador fue cortado al poco tiempo de llegar.

Alero de 2,02, potente y con muy buenas piernas, su historial NBA se redujo también a tres encuentros con los Sixers en la 93-94, pero a partir de ahí floreció una fructífera etapa en Europa, con buenos contratos en Italia, Grecia y Francia y presencia en ‘grandes’ como la Virtus de Bolonia o el PAOK, entonces grandes. La demostración de su ascendencia en el basket continental quedó demostrada en 1998, cuando el ‘lock out’ de la NBA obligó a confeccionar una selección norteamericana solo con jugadores que estaban fuera de la liga por entonces. Y Edwards entró entre los doce tras unas duras pruebas, aunque luego no estuvo asiduamente en la rotación.

Girona 2002-03.
Girona 2002-03.

Su historia con Girona no funcionó. Entró en el equipo un día antes de que empezase la competición, sustituyendo a Alex Jensen, y apenas pudo rendir por problemas físicos. Sus 6 puntos y 1,7 rebotes son los peores números de toda su carrera. Por ejemplo, en Varese había hecho 23,3 y 7,2 y en el PAOK, unos meses antes, 17,8 y 5,5.

Curioso que, de los 18 puntos que anotó en total, 14 de ellos fueron en un solo encuentro, ante el Gran Canaria, el único en el que ofreció todo su potencial. Lo curioso es que, tras ser cortado también por lesión la siguiente temporada en el Hapoel Jerusalem, sí volvió a dar un buen rendimiento en sus dos últimas campañas, en Alemania (16,5 y 7,8 en Colonia y 14,4 y 5,8 en Oldenburg). Se retiró en el 2006.

He encontrado una completa entrevista del 2002 en la que habla de su trayectoria, empezando por una época en ‘high school’ en la que era más cotizado por universidades para que jugase al fútbol americano que para hacerlo en baloncesto. Según cuenta, eligió las canastas e ir a Wright State por intervención de su madre. Allí batió muchos récords que todavía perduran. “Fueron los cuatro mejores años de mi vida”, mantiene.

Sus recuerdos sobre la NBA no son tan positivos. “En Philadelphia teníamos a jugadores como Clarence Weatherspoon, Jeff Malone y Moses Malone, pera éramos muy malos. Tuvimos el peor record de la liga”, apunta. Así es que saltó sin complejos al ‘Viejo Continente’. “Me encantó Europa. Muchos jugadores van allí y no pueden jugar bien porque no están habituados a jugar lejos de casa. Quieren salir a la calle y ver a la misma gente a la que están acostumbrados, a sitios que les son familiares. Yo aprendí italiano y probablemente visité 30 o 40 países durante mi carrera. Me encantaron ciudades como Roma, Barcelona, Atenas, Estambul… Sitios que le encantarían a la gente. Fue una buena experiencia”.

Imagen reciente.
Imagen reciente.

Trabajó durante algún tiempo en Wright State, pero ya no está allí. Se dedica a cuidar de las carreras de sus hijos, ya que los tres juegan al baloncesto: Darius, Bill Jr. y Vince.