Brian Cardinal: Del banquillo de Valencia al contratazo

Brian Cardinal: Del banquillo de Valencia al contratazo

Javier Ortiz Pérez

Uno de sus cuatro partidos ligueros con el Pamesa 2002-03.
Uno de sus cuatro partidos ligueros con el Pamesa 2002-03.

Cuando se hacen listas de jugadores que pasaron de forma intrascendente por España y que luego, de forma sorpresiva, se hicieron con un hueco fijo en la NBA siempre nos sale el nombre de Brian Cardinal. Sus cuatro partidos con el Pamesa Valencia en la temporada 2002-03 no fueron desde luego para enamorarse de él para toda la vida (5,5 puntos y 4 rebotes en 20 minutos), pero lo que le esperaba a la vuelta de la esquina era casi una década en la liga norteamericana y, para más inri, hasta un anillo de campeón.

Cardinal fue a la universidad de Purdue, renunciando a hacerlo a la de Illinois, donde su padre, Rod, fue entrenador durante tres décadas (1973-2003) y hasta le tuvo como chico de las toallas cuando era niño.  Tras un último año de 13,9 puntos y 6,5 rebotes, entró en la segunda ronda del ‘draft’ del 2000 con los Pistons (número 44), que le dieron muy pocos minutos los dos siguientes años, lo mismo que Washington en el tercero. Cuando fue ‘cortado’ por los Wizards encontró acomodo en Valencia en lo que sería su única experiencia internacional.

En los Grizzlies.
En los Grizzlies.

En ese tiempo le dio tiempo a participar en el título de la ULEB Cup ganado por los ‘taronja’ ante el Krka Novo Mesto, pero no fue ni por asomo titular en un equipo lleno de jugadorazos, como Dejan Tomasevic, Fabricio Oberto, José Antonio Paraíso, Bernard Hopkins, Fede Kammerichs y por descontado Nacho Rodilla. De hecho, en los dos partidos de aquella final totalizó seis minutos y un par de puntos.

Y en su regreso a la NBA, aunque como jornalero, se asentó contra todo pronóstico. Era un ‘4’ abierto que luchaba por todos los balones, algo así como un Brian Scalabrine o, en términos actuales de la Liga Endesa, Luke Harangody. Ese tipo de jugador. Esas cualidades las disfrutaron también en Golden State, Memphis, Minnesota y Dallas, donde, en el título del 2011, participó con 4,1 minutos en los ‘playoffs’. Especialmente reseñable fue el contratazo de seis años y 33 millones de dólares que firmó con los Grizzlies a raíz de una temporada simplemente decente con los Warriors. Sus ‘picos’ al lado de Pau Gasol fueron de 24,6 minutos y 9 puntos.

En total, 456 encuentros de liga regular para alguien de quien nadie esperaba gran cosa, pero que se acabó haciendo un hueco a base de tesón y compromiso y que, como se ve, lo rentabilizó económicamente al máximo. Además, puede presumir de que era uno de los mejores amigos de Dirk Nowitzki en el vestuario de los Mavs.

Imagen reciente extraída de su Twitter, @briancardinal.
Imagen reciente extraída de su Twitter, @briancardinal.

En 2012 le contó a Alberto de Roa para acb.com que no olvidaba Valencia, llegando a comparar la celebración de la competición europea que ganó en ‘La Fonteta’ con la de la NBA en aquel pulso contra Miami Heat. “Fue genial. Fueron seis semanas maravillosas en un equipo realmente bueno y tuve la oportunidad de jugar y ganar la EuroCup. Fue tremendo”, indicó. “La ciudad me acogió muy bien, y fue un honor ponerme el uniforme y representarles", añadió. En esa entrevista también expresaba su deseo de retirarse en Dallas, algo que haría aquel mismo año.

Al parecer se trata de un tipo con un gran sentido del humor. Actualmente se dedica a sus negocios. Está involucrado en muchas acciones relacionadas con la universidad de Purdue, en la que ha contribuido con un buen dinero a la construcción de un nuevo pabellón. También da conferencias en las que suelta ‘perlas’ como esta: “si pude tener éxito en el baloncesto fue gracias a una gran ética de trabajo”.