Joaquín Bonhome: ‘Egoísta’ en positivo

Joaquín Bonhome: ‘Egoísta’ en positivo

Javier Ortiz Pérez

Muy joven, en el 2007.
Muy joven, en el 2007.

Resulta emocionante imaginar lo que sintió Joaquín Bonhome cuando debutó en la actualmente denominada Liga Endesa, un 29 de abril del 2009 frente al Estudiantes. “Es como cuando cumples un sueño. Me fui de casa con 12 años. Fue un día muy bonito. Era para lo que llevaba trabajando muchos años. Un premio a tanto trabajo”.

Lo hizo con el Cajasol, el equipo que le había captado cuando empezaba a destacar en su pueblo natal, Posadas, en la provincia de Córdoba. Compartía pista con chicos mucho mayores sin que eso se notase. “Mi tío jugaba y mi padre es muy aficionado. Empecé en mi pueblo, después de hacer triatlón y algún deporte más. El baloncesto fue lo que me llamó más la atención. Es lo que he vivido en casa”, recuerda. Entre la llamada del Caja San Fernando y la del Barcelona, escogió la que más cerca tenía de casa. Era un niño.

Debut con el Cajasol (Foto: encancha.com).
Debut con el Cajasol (Foto: encancha.com).

Desde edad infantil, fueron muchos años en Sevilla (once) mejorando su nivel, escalando peldaño a peldaño, convirtiéndose en uno de los referentes de la cantera y acudiendo a algunas convocatorias internacionales. Se apreciaban sus cualidades de alero luchador, con buenas rachas anotadoras.

Aquellos dos encuentros finales de la temporada 2008-09 (después del que disputó ante Estudiantes tuvo otro frente a Menorca; en ninguno llegó a conseguir un punto), inició una sólida carrera en la Adecco Oro, una categoría en la que ha adaptado muy bien sus cualidades. Y además, de forma bastante estable: primero tres temporadas en La Palma y después, tras su salida de la competición, otras tres, incluyendo la presente, en el Planasa Navarra, donde es uno de sus jugadores más carismáticos. Resulta curioso que en estas seis temporadas haya ofrecido una regularidad tan constante: en todas ellas ha promediado entre 6,3 y 7,2 puntos.

“Estoy muy a gusto en Pamplona. Es una ciudad muy cómoda”, señala. Hay un problema: la lluvia, aunque, matiza “te acabas aclimatando”. “Vives muy bien”, recalca.

Como jugador, él mismo se ve de un modo, digamos, diferente: “Soy egoísta, pero no en el mal sentido de la palabra”. Y lo explica: “Cuando llego a casa estoy pensando constantemente en lo que he hecho. El día que no he cumplido lo que creo, me cuesta conciliar el sueño. Es mi mentalidad. Siempre lucho todo lo que puedo y no dejo en manos de nadie lo que pueda hacer yo”.

Planasa Navarra, su actual club (Foto: Roberto Estabolite).
Planasa Navarra, su actual club (Foto: Roberto Estabolite).

No descuida el futuro. “Estoy estudiando la carrera, ciclo superior de publicidad y marketing. Me gustaría meterme en el mundo empresarial, crear servicios para ayudar a las personas. Estoy afrontando mi plan B en ese sentido”. Sin embargo, todavía le queda bastante baloncesto en las manos: el año que viene cumplirá 30.

Una última curiosidad sobre él: el apellido, que sin duda llama la atención. Según se ha documentado, ‘Bonhome’ procede de los Cátaros, unos caballeros que ayudaban a los necesitados, unos “bons homes” (“buenos hombres”).