Antonio Benítez: Lo primero era jugar

Antonio Benítez: Lo primero era jugar

Javier Ortiz Pérez

En Badajoz (Foto: Gigantes).
En Badajoz (Foto: Gigantes).

Sorprende de Antonio Benítez que en su historial ‘solo’ haya cinco temporadas en ACB. Sí, ya sé que no está nada mal y que 112 partidos en la máxima categoría nacional de cualquier deporte es una cifra importante. Pero se trataba de un alero de bastante buen nivel para la época, capaz de hacer muchas cosas, y que sin embargo no volvería a pisar lo más alto a partir de los 24 años.

¿Por qué? Él mismo nos da la clave: “A partir de salir del Unicaja en 1994 siempre tuve ofertas. Me llamó Valladolid, Gran Canaria, León… Pero no quise ir a ninguno de esos sitios, no porque fuesen malos, sino porque yo apostaba por disfrutar del baloncesto y jugar minutos. Mis dos últimos años en Málaga fueron malos en cuanto a tiempo en cancha y tomé esa decisión, no sé si acertada o no. Mi agente, que era Enrique García, me echaba unas broncas enormes por eso, pero yo no cambiaba de idea”.

Benítez es de San Fernando (Cádiz) y siempre le gustó también moverse por el sur. Las únicas veces que jugó fuera de Andalucía fueron en Badajoz y Breogán, una temporada en cada sitio. Después de su adiós al Unicaja se hizo un fijo en la segunda categoría, ya fuese la EBA o la LEB, y tuvo un momento especialmente feliz cuando logró el ascenso con el Huelva en 1997. “Fue algo increíble, inolvidable”, recuerda.

Unicaja 92-93.
Unicaja 92-93.

Su primer recuerdo es jugando en el colegio y después “en una pequeña selección que hizo Manolo Herruzo”. Sus actuaciones con Andalucía en el campeonato de España le sirvieron para, siendo un adolescente, fichar por el Joventut. “Fue Moncho Monsalve el que me vio”, apunta. Fueron tres años en las categorías inferiores de la ‘Penya’, con cuyo primer equipo no llegó a debutar, tras lo cual fichó por el Caja de Ronda, que poco después se convirtió en Unicaja. 4,6 puntos en 14 minutos fueron sus promedios en los reseñados años ACB (de la 89-90 a la 93-94) y es cierto que se observa que su protagonismo fue decreciendo.

¿Cómo se veía como jugador? “No era ningún figura, pero yo creo que era un alero bastante completo. Aunque no era un gran tirador, podía meter desde fuera. También defendía bien y era físico”, responde.

Su carrera tuvo un dificilísimo e inesperado colofón. Tenía 31 años y sentía que podía aguantar alguno que otro más cuando militaba en el Linense, de la LEB-2 (actual Adecco Plata). Un problema tan ‘rutinario’ como un esguince de tobillo se convirtió en una pesadilla. Le hicieron una infiltración de modo correcto, pero el pie se le infectó por una bacteria e incluso estuvo a punto de perderlo. “Fue algo horrible, una cosa de las que pasa una vez de cada 100.000 infiltraciones. Me operaron dos veces en 48 horas y estuvieron muy cerca de tener que cortarme el pie. El baloncesto se tuvo que acabar para mí en aquel momento”.

Actualmente.
Actualmente.

Tras superarlo, tramitó con éxito una pensión de invalidez, pero lleva un tiempo intentando volver al mundo laboral. Se está preparando unas oposiciones para acceder a la administración de Justicia como oficial.