Jon Cortaberria: Un sueño tras otro

Jon Cortaberria: Un sueño tras otro

Javier Ortiz Pérez

Muy joven con Unicaja (2001).
Muy joven con Unicaja (2001).

Un jugador heterodoxo este Jon Cortaberria. Midiendo 1,99, resulta difícil etiquetarle como escolta, alero o incluso base, porque tiene facilidad para subir el balón. Se trata de un jugador ya experimentado, cerca de cumplir los 33 años, que esta temporada milita en el Quesos Cerrato de Palencia.

 

Sus inicios fueron en su San Sebastián natal. “Una de mis hermanas jugaba y solía ir a ver los entrenamientos y partidos, así que a la que salió el equipo en mi colegio me apunté. Ya en mini basket compaginaba el colegio con la escuela de baloncesto del Askatuak”, recuerda.

 

 

De ahí pasó al Centro de Formación Siglo XXI, bastante cerca de casa, en Bilbao, pero en el 2000 cruzó el país entero para hacer crecer más todavía su carrera: llamó la atención del Unicaja. Tardó un año en estrenarse con el primer equipo: en la segunda jornada de la temporada 2001-02, en un partido ante el Forum de marcador pírrico y llamativo: 67-40. “Tenía muchos nervios, el pabellón estreno a tope de gente y creo que un sueño poder debutar. Creo que la sonrisa de ese día fue difícil de quitar”, apunta.

 

Bandeja con el Fuenlabrada.
Bandeja con el Fuenlabrada.

En aquel Unicaja intentó arañar minutos, pero, como él dice, era “un súper equipo. Para mí fue increíble de pasar de ver a muchos y admirarlos por la televisión a compartir vestuario. Mucho nivel, descubrí lo que era ser un equipo de Euroliga, como era ser profesional con muchísima exigencia en un club y una afición espectacular. Creo que es una de las cosas que valoras más con el paso de los años. A nivel personal también recuerdo muy bien a la gente”.

 

Empezó entonces un periplo en el que se sintió muy a gusto en LEB: Gijón, Huelva, La Palma, Tenerife… Hasta volver a Málaga en la 2007-08 como parte del Clínicas Rincón, vinculado al Unicaja, con el disputó algún partido más en la 2008-09.

 

 

Eso le revalorizó en la Liga Endesa y vivió cuatro años en Fuenlabrada. “Creo que los recordaré como unos de los mejores. Me llegó una muy buena oportunidad. Pasamos de todo, aunque por suerte siempre quedan los años buenos, en especial el del ‘playoff’ y la Copa del Rey que jugamos en Barcelona”, apunta sobre esa etapa, preludio a cumplir otro sueño: jugar con el Gipuzkoa Basket en la máxima categoría (2013-14). “Me fui muy joven de casa y se lo debía a mucha gente. Fui muy afortunado y creo que jugamos a muy buen nivel”.

 

Y… ¿cómo se ve él mismo? “Sobre todo como un jugador de equipo. Siempre he intentado hacer lo que me pedían, aunque muchas veces no fuera muy vistoso”. En Palencia dice estar “muy bien. Me apetecía mucho una oportunidad de ir a un club con otro rol dentro del equipo. Además, ganamos la Copa delante de nuestro público. Veremos qué tal se nos da la segunda parte”. En el futuro, le gustaría “terminar y ejercer de fisioterapeuta, quién sabe si en algún equipo”.

Vuelta a casa con el Gipuzkoa la temporada pasada.
Vuelta a casa con el Gipuzkoa la temporada pasada.