Gustavo Alonso: El primer palentino

Gustavo Alonso: El primer palentino

Javier Ortiz Pérez

Con el Huelva 92-93.
Con el Huelva 92-93.

Palencia vive en los últimos años una ‘fiebre’ del baloncesto. Hace unas semanas, el equipo local, puntero en la Adecco Oro, venció en la Copa de esta categoría. Esto lo observa orgulloso Gustavo Alonso, el primer baloncestista palentino que jugó en la ACB, hace ya 25 años.


Lo hace desde la modestia, por así lo obligan los datos y por su propia personalidad. “Técnicamente no era un buen jugador, aunque sí tenía capacidad física e intentaba hacer mi trabajo lo mejor posible”, afirma. Sí, es fácil de imaginárselo: pívot 2,04, potente a nivel atlético y cuyo trabajo se circunscribía a aspectos sucios, pero necesarios. “Ya cuando avanzó mi carrera, en categorías más modestas, acabé tirando bastante bien de tres”, añade. Sí, un poco como todo interior que se precie…


“Empecé como casi todos, jugando en el colegio, por divertirme”. La historia de Alonso es la de un chico de Aguilar de Campoo que, después de un torneo de Navidad en categoría junior, fue fichado por el junior del Elosúa León, que por entonces tenía los ojos muy abiertos para todos los talentos de la zona. El chico dejó su casa con el objetivo de hacerse profesional del baloncesto y lo logró, siempre sin perder la humildad.

Con sus hijas, en la actualidad.
Con sus hijas, en la actualidad.

En la temporada 90-91 pudo debutar en la máxima categoría, cuatro segundos que le dio otro Gustavo, Aranzana, al final del partido en casa ante el Joventut. Curiosamente, también ante los verdinegros consiguió en la segunda vuelta la que sería su única canasta, un rebote ofensivo que transformó en dos puntos.”No fue nada del otro mundo”, apunta, sin darse la más mínima importancia. Aquella campaña la concluyó con seis partidos jugados y cinco minutos en pista.

Más abajo sí tuvo más oportunidades de que luciesen sus cualidades y empezó una gira por España que incluyó Asturias (Covadonga), Cantabria (Torrelavega), Andalucía (Huelva y Pozoblanco), Galicia (Verín) y Comunidad Valenciana (Gandía). Siempre honesto, ocupando mucho espacio en la zona y dispuesto a dar la vida por cada balón. O casi. Regresó a casa, a Palencia, en 1997 y ya no se iría, prolongando su presencia en el equipo EBA hasta el 2003.

En la actualidad, es técnico de mantenimiento en una empresa que fabrica recambios de automóvil. Es feliz con su mujer y sus dos niñas y es un habitual en las gradas del Marta Domínguez, donde juega sus partidos el Quesos Cerrato Palencia. “Juegan muy bien. Hay mucha diferencia respecto al nivel que había en mi época. No sé yo si hubiese podido estar en ese equipo”, confiesa.

Por cierto, si os interesa el baloncesto de la ciudad hay una interesante página llamada Baloncesto con P, donde, como era previsible, se le dedica un artículo en el que se ofrecen algunas curiosidades más sobre él.

Álvaro Calvo, Óscar del Río y Adrián Laso han sido, según mis cuentas, los únicos jugadores de la provincia de Palencia que además han debutado en la máxima categoría. No es tan raro que sean tan pocos si se piensa que es la cuarta que menos población tiene a nivel nacional, superando solo a Segovia, Teruel y Soria.