Tomas Hampl: Un 2,15 loco por los coches

Tomas Hampl: Un 2,15 loco por los coches

Javier Ortiz Pérez

Celebrando el ascenso del Andorra.
Celebrando el ascenso del Andorra.

Como mínimo llamativo lo de Tomas Hampl, un altísimo checo (2.15) que anda en el Quesos Cerrato de Palencia en la Adecco Oro. Pues bien: durante cinco temporadas consecutivas, desde la 2007-08 a la 2011-12, estuvo vinculado con el Bilbao Basket, que le consideraba un gran proyecto de futuro. Y en esas cinco campañas totalizó once partidos en la Liga Endesa con el primer equipo (dos, tres, dos, uno y tres).

 

Según cuenta, empezó a jugar con nueve años en su ciudad natal, Hradec Králové. “Mi padre y mi hermano mayor jugaron baloncesto  y como  también son altos.  Con 13 años me fui a otro equipo, BK Pardubice, donde el juego estaba a mejor nivel. Con 17 el Bilbao vino a por mí”, recuerda.

 

 

Del ‘Botxo’ le queda una “sensación especial”. “Es algo que no imaginaba ni en sueños. Cuando era pequeño nunca pensé en llegar a profesoinal. Entrar en la pista en un partido de la mejor liga de Europa ante un pabellón lleno de gente fue magnífico para mí. Bilbao es como mi segunda casa. Durante seis años vieron cómo crecía como jugador y como persona y yo vi cómo crecía el club, cada año el equipo un pasito adelante. Llegamos a la Eurocup y a la Euroliga. Si alguien me lo dice antes de llegar allí, hubiese reído. Me dieron muchos amigos, mucha experiencia profesional y personal. Nunca lo olvidaré”.

 

Luchando por el rebote con el Bilbao Basket.
Luchando por el rebote con el Bilbao Basket.

En la temporada 2012-13 buscó nuevos horizontes en la Adecco Oro, en Andorra, una aventura que culminó con el ascenso. “El primer año, mucha gente pensaba que íbamos a descender, pero en el vestuario se juntaron muy buenos compañeros, todavía sin nombre en la liga. Y con el cuerpo técnico, todos juntos, hicimos un gran trabajo y lo disfrutamos mucho, como se demostró con los resultados. Llegamos tan lejos que nadie lo esperaba. Aunque al final ni ascendimos ni ganamos la Copa, disfruté muchísimo. El segundo año también fue muy bien, pero ya esperábamos ascender y ganar la Copa”, relata.

 

Según se ve a sí mismo, se trata de “un jugador que piensa en el equipo. Mi objetivo siempre es ayudar al máximo, como pueda: defender bien y en ataque hacer las cosas que pide el entrenador, esperar mi momento”.

 

Parece un tipo muy positivo. Ahora en Palencia  también dice estar bien, en un papel similar al que tuvo en el Principado: “Otro sitio más que es interesante y  donde puedo ganar  experiencia, conocer otro sitio. Ganamos la Copa y esperamos llegar lo más lejos posible”.

 

Hampl todavía no sabe lo que hará cuando termine el baloncesto. Tiene tiempo todavía de pensarlo porque está en los 26 años. “Me gustaría seguir en contacto con el basket, por ejemplo, entrenando a jóvenes en mi país. Solo con ese trabajo no se puede vivir porque no lo pagan mucho, por lo que tendría que buscar otro. Desde pequeño me gustan mucho los coches y me encanta conducir. Imagino que puedo ser chófer o trabajar en algo relacionado con los coches”.

 

Imagen oficial con el Palencia.
Imagen oficial con el Palencia.