Vladan Alanovic: Fijo en la nueva Croacia

Vladan Alanovic: Fijo en la nueva Croacia

Javier Ortiz Pérez

Con el CSKA.
Con el CSKA.

Cayó en un momento inadecuado en España un buen jugador del baloncesto europeo de los 90 como fue Vladan Alanovic.  Su participación con el Murcia 98-99 pasó inadvertida (7,4 puntos en 28 minutos) y no llegó ni a empezar ni a terminar la temporada. El equipo, uno de los más flojos que se han visto en la historia ACB, acabó bajando.

 

Alanovic, cumplidos los 30, ya había vivido sus mejores días en el baloncesto. Nunca fue una estrella, pero sí un jugador muy práctico. Como croata, le vino sensacional la ‘atomización’ de Yugoslavia en varios países. Seguramente no hubiese optado a estar en la selección nacional ‘plavi’ si no se hubiese producido la independencia de Croacia, pero todo cambió y fue un fijo en las cuatro medallas consecutivas a nivel internacional conseguidas en aquel entonces: la plata olímpica de Barcelona-92 y los bronces en los Europeos de Alemania-93 y Grecia-95 y el Mundial de Toronto-94.

En Polonia, en su último año.
En Polonia, en su último año.

En aquel grupo, el siempre calvo Alanovic ejercía de apoyo a Drazen Petrovic en el juego exterior, ora de base, ora de escolta. Como director de juego se apoyaba en su buena estatura (1,94), pero, como tantos otros de su zona, su fuerte era el tiro exterior y el descaro que poseía con el balón en las manos.

 

Fijo en la Cibona durante el periodo 1990-96, la de Murcia fue su segunda experiencia internacional tras unos meses en el Tofas Bursa. Entró por Tony Smith, pero su rendimiento a las órdenes de Manolo Flores no fue el esperado y acabó sustituido por Tharon Mayes. Solo fueron diez partidos, saldados con dos victorias (de las cuatro que obtuvo el equipo en 34 partidos en total) y ocho derrotas.

Imagen reciente (Foto: 24sata.hr).
Imagen reciente (Foto: 24sata.hr).

Volvió a Turquía (Telekom Ankara) y, gracias a su condición de comunitario ‘B’, consiguió un puesto en el CSKA de Moscú durante dos campañas. Acabó en el Slask Wroclaw polaco en el 2001. Regresó a Croacia, donde abrió una escuela de baloncesto y ha colaborado como entrenador con las categorías de formación de varios clubs, como el  KK Split y el Cedevita. Su hijo David ha intentado seguir sus pasos.

 

Hay un par de entrevistas en las que habla con cariño de su época como jugador, poniendo énfasis al partido que marcó a su generación de compatriotas: la final de los Juegos Olímpicos ante el ‘Dream Team’. “Fue el partido más fácil de jugar. Perdimos por 32 puntos y fuimos felices. Marqué a dos de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos, Michael Jordan y ‘Magic’ Johnson. No hubo ningún problema. Jordan era el más fácil de defender: dabas un paso atrás y simplemente rezabas para que fallase”, comentaba con humor. Sorprendentemente, también desvelaba que, aparte de Drazen Petrovic, el líder del equipo era Stojko Vrankovic, un tipo, al menos en apariencia, muy poco expresivo.