Guillermo Rejón: El alumno de Vecina

Guillermo Rejón: El alumno de Vecina

Javier Ortiz Pérez

Cinco temporadas seguidas en Valladolid.
Cinco temporadas seguidas en Valladolid.

Un jugador con enorme fama de profesional este Guillermo Rejón. Sigue al pie del cañón, pese a que en octubre cumplirá los 39, “mientras el cuerpo aguante”, asegura. Y no lo está haciendo mal en Ourense, en la Adecco Oro, donde, si se comparan sus promedios con los que tenía hace unos años en la misma categoría, no son desde luego peores.  Todo lo contrario.

 

Ronda los 8 puntos y 6 rebotes en un equipo que está haciendo una buena temporada. “Estoy muy a gusto aquí, con muchas ganas de todavía. Hacía muchos años que no nos metíamos en los ‘playoffs’ y lo hemos conseguido”, cuenta este pívot de potente físico (2,05) que se ha conservado muy bien, sin dejar que las lesiones pudieran con él.

 

Cantabria 2001-02.
Cantabria 2001-02.

Rejón empezó a jugar al baloncesto en Madrid, su ciudad natal, “como tantos otros, por la afición que tenía mi padre”. Fue progresando en una escuela de Móstoles hasta que se fijó en él el Estudiantes, que le fichó en el segundo año de cadetes. En el Ramiro estuvo siete temporadas, con lo que eso marca, y hasta pudo debutar en el primer equipo, un par de partidos en la temporada 97-98 en los que no llegó a anotar.


Fueron decisivos aquellos años la influencia de Rafa Vecina, ya en la recta final de su carrera. “Había una gran plantilla, pero compartir equipo con él fue realmente especial. Rafa es como una enciclopedia. Era una maravilla entrenar con él. Me enseñó muchísimas cosas”, recuerda nuestro protagonista de hoy, muy agradecido por las enseñanzas recibidas.


Sin embargo, lo que ha caracterizado su carrera no han sido los refinados movimientos que distinguían a Vecina, sino una enorme fortaleza. “Es mi trabajo: salir a la pista e intentar aportar trabajo en los aspectos que me pedían. Con el tiempo he ido añadiendo alguna cosa más, como algún tiro más lejano al aro”, comenta. Llamó la atención que en la temporada 2013-14, que disputó con el Palencia en Oro, acabase entre los diez máximos asistentes de la competición (3,2 de media). Muy pocas veces un interior está en esas clasificaciones.


Con Palencia 2013-14 (Foto: Baloncestoconp).
Con Palencia 2013-14 (Foto: Baloncestoconp).

Desde luego, su carrera no ha ido mal, disputando un total de once temporadas en ACB, casi siempre en equipos modestos (Cantabria, Valladolid, Alicante y Murcia) y siendo muy importante en tres ascensos conseguidos por el Lucentum (2000, 2009 y el no consumado de 2013). “Estoy muy orgulloso de haber jugado tanto tiempo entre los mejores”, destaca. En total fueron 292 encuentros en la actualmente denominada Liga Endesa (3,2 puntos y 2,2 rebotes en 11 minutos de promedio), destacando las cinco consecutivas que jugó en Pucela, desde el 2002 al 2007. No descarta que la cuenta siga aumentando: “Me encantaría que fuera con Ourense”.


Como se ve, sigue teniendo ganas de pelear. “Es que la clave para mantenerme jugando ha sido tener la misma ilusión que aquel chaval que entrenaba con Vecina”, apunta. Por cierto, y es mera casualidad: desde hace unos años ‘peina canas’, muy al estilo de su ‘mentor’.

En Alicante es especialmente querido (es el jugador que más veces ha vestido la camiseta del Lucentum) y sus planes pasan por, cuando llegue el momento de la retirada, asentarse allí. “Tengo algunas ideas y algún pequeño negocio. Hay que buscarse la vida porque la cosa está difícil de todos modos”, afirma.