Carlos Rodríguez: Emblema ourensano

Carlos Rodríguez: Emblema ourensano

Javier Ortiz Pérez

Ourense 96-97.
Ourense 96-97.

Ilustre secundario este Carlos Rodríguez, que jugó su primer partido en ACB en 1989 y el último en el 2002. Casi catorce años en los que solamente dos estuvo en la segunda categoría, lo que da idea de lo fiable que era para completar las plantillas. El tiro exterior era su principal característica. Y, al contrario de lo que pueda pensarse con su 2,01, estaba más cerca de ser un escolta que un alero alto.

Rodríguez es de Ourense y seguramente sea uno de los mejores jugadores surgidos de la provincia de tanta tradición baloncestística, quizás solo por detrás de Ismael Santos, que no llegó nunca a jugar para un equipo gallego. Nuestro protagonista de hoy sí lo hizo, y bastante, en el de su ciudad, siendo el ‘junior’ del ascenso en 1989. Vistiendo de azul y amarillo vivió ocho de los nueve primeros años en la máxima categoría del Caixa/Coren/Xacobeo, con el único paréntesis de la campaña 93-94, cuando fue cedido en el Peñarredonda de A Coruña, en Primera División (la actual Adecco Oro).

Cáceres 99-2000.
Cáceres 99-2000.

Jugador muy querido por la afición, su aportación durante todas aquellas campañas nunca rebasó los diez puntos por partido, asumiendo el papel de reserva de algún americano estelar tipo Chandler Thompson. En la 1998-99, tras bajar el equipo, él también lo hizo, pero para jugar a cientos de kilómetros de casa por primera vez, en Los Barrios. Un gran rendimiento le reabrió las puertas de la élite con el Cáceres, donde jugó dos años más (el primero bastante mejor que el segundo). Aún tendría un tercer equipo en la actualmente denominada Liga Endesa: el Cantabria Lobos de 2001-02, aunque una grave lesión le empujó a dejar el baloncesto con apenas 32 años. Si hubiese sido por él, habría aguantado más.

“De mi etapa como jugador solo me quedan buenos recuerdos, aunque mi retirada fuese obligada y quizá ese es el peor recuerdo de mi carrera. Destacaría muchos buenos momentos con todos los compañeros que me he encontrado en el camino, que al final eso nunca se olvida”, cuenta.

Rodríguez, criado en los Salesianos de Ourense, donde clavó sus primeras suspensiones, confiesa que no recuerda cuál fue su debut en la máxima categoría. Coincidió con el del entonces Caixa Ourense, una derrota ante el Caja Canarias en la que él no tuvo un buen día (cuatro puntos y 1/7 en tiro en 21 minutos). “Sí que no he mi primer partido con el primer equipo, pero era en Primera B, el año del ascenso , un amistoso de pretemporada contra el Cajabilbao en el que jugaba Iturriaga”, añade.

En la actualidad.
En la actualidad.

Su visión de sí mismo es la de un baloncestista “más técnico que físico, con un buen tiro de media y larga distancia. Siempre me he considerado jugador de equipo”. No está nada mal haber disputado 309 partidos en ACB (4,7 puntos en 15 minutos).

¿Qué está haciendo actualmente? Tiene su gracia: “Llevo casi cuatro años creando una empresa dedicada a la helicicultura. ¿Qué es? Pues que cría caracoles, tanto para consumo como para otras explotaciones, ya sea con crías como produciendo huevos para caviar”.