Alessandro Abbio: Carismático ‘pájaro carpintero’

Alessandro Abbio: Carismático ‘pájaro carpintero’

Javier Ortiz Pérez

Recién llegado a Valencia en el 2002.
Recién llegado a Valencia en el 2002.

Un jugador importante este Alessandro Abbio, uno de esos hombres que hacen equipo y que lo hacen con calidad. No solamente ‘pegando’, con trabajo sordo, sino también apareciendo el ataque cuando las teóricas estrellas se bloquean. Y resolviendo. España tuvo el honor de acogerle durante cuatro temporadas, las tres primeras en Valencia y la última en Granada. Apodado ‘Picchio’ (“pájaro carpintero”) seguramente por lo prominente de sus fosas nasales, pero también por su estilo insistente de baloncesto: no dejaba de picotear con saña a su defendido.

Abbio es todo un ídolo en Italia, en Bolonia, durante jugó ocho años para la Virtus, viviendo la transición que encumbró al de Ettore Messina como el mejor equipo de Europa. Nuestro hombre era una pieza imprescindible entre jugadores como Antoine Rigaudeau, Manu Ginobili, Marko Jaric, Rasho Nesterovic o Pedrag Danilovic. A medio camino entre el base y el escolta, hacía lo que se le pedía, pero con mucho carácter, el de esos italianos para los que ganar está por encima de todo. Acabó siendo el capitán de una ‘squadra’ histórica.

Con el Granada 2004-05.

Los datos le avalan: debut en la A1 con Turín con apenas 17 años, 150 veces internacional, oro en el Europeo de 1999 con la selección senior, plata en el de 1997, tres ligas, cuatro copas, dos Euroligas… Cuando llegó a Valencia a finales de la temporada 2001-02 en sustitución de su compatriota Dante Calabria (de más clase, pero mucho más frío) ya era un jugador consolidadísimo, aunque rodeado de rumores de mal entendimiento con Messina, lo que provocó una salida de Bolonia que le dolió en el alma. Superados los 30 años, en ‘La Fonteta’ entró bien en principio en el ecosistema montado por Luis Casimiro, aunque acabaría teniendo demasiados problemas de lesiones que no permitieron continuidad en su rendimiento.

Consiguió vestido de naranja la Uleb Cup del 2003, sin duda un logro importante en un club que entonces invirtió mucho y no siempre bien. Unos meses antes había sido protagonista de un llamativo incidente con Dejan Tomasevic, que llegó a impactarle un puñetazo en un entrenamiento, por lo que el pívot serbio fue apartado del equipo. Posteriormente pidió disculpas públicamente y fue readmitido.

En la actualidad.

Su protagonismo fue decreciendo y acabó en el Granada 2004-05, donde estuvo irregular después del disgusto de verse fuera de los Juegos Olímpicos de Atenas por un problema físico. La afición nazarí le amó por su entrega, aunque hubo más problemas de los previstos para la permanencia. “Ha sido durante toda la temporada un ejemplo de profesionalidad y de jugador con mentalidad ganadora, y cuando ha estado bien físicamente se ha convertido en una gran ayuda para todo el equipo, incluido el cuerpo técnico”, comentó Sergio Valdeolmillos tras anunciarse que no renovaría. Ejerció como ‘padrino’ de su compatriota Andrea Pecile.

Livorno y Florencia fueron sus últimos equipos antes de su retirada en el 2008. Desde el pasado mes de noviembre ejerce como comentarista de los partidos de basket en RaiSport.