Diego Sánchez: El ‘abuelo’ de la Adecco Oro

Diego Sánchez: El ‘abuelo’ de la Adecco Oro
Con el Unelco Tenerife en el 2003.

Javier Ortiz Pérez

El próximo 26 de diciembre, Diego Sánchez cumplirá 40 años. Y ahí continúa, dando guerra, haciendo valer un físico que siempre ha sido excelente y también una gran lectura del juego. Un jugador súper útil que puede presumir de seguir siendo competitivo en una categoría como la Adecco Oro, donde defiende los colores del Unión Financiera Oviedo.

A lo largo de dos décadas de profesional, el hombre las ha visto de todos los colores, pero siempre desde una gran modestia, sin hacer ruido, cautivando por la implicación y la entrega en el trabajo diario. Ha jugado en su Gijón natal en LEB, sí, pero también en otros puntos tan dispares como La Línea de la Concepción, Guadalajara, Tenerife, Manresa, Menorca y Huesca.

“Empecé en el colegio, con 13 años. Hacía un poco de todo: fútbol, atletismo… y un día me ofrecieron probar con baloncesto y me enganchó”, recuerda. Empezó entonces un camino que le convirtió en uno de esos aleros ‘de rompe y rasga’, que ayuda en el rebote, que corre el contraataque, que no hace tiros malos. No una estrella, no, pero sí un obrero cualificado, que acabaría teniendo su premio de jugar en la máxima categoría.

En el 2003 ascendió con el Unelco Tenerife, con el que disputaría las dos siguientes campañas en la ACB. “Del primer partido tengo un gran recuerdo, de sueño y objetivo cumplido. Fue con Paco García de entrenador, contra Lleida. Sé que ganamos y me echaron por faltas, así que ¡¡¡un gran debut !!! “.Es este encuentro, en el que, por cierto, no llegó a anotar, pero a él le dio exactamente igual. Lo importante siempre es la victoria. Aquellas dos temporadas en Tenerife, tres en Manresa y una en Menorca es la presencia de la ACB en su largo currículum. Dicho sea de paso que con catalanes y baleares logró el ascenso. En total, 194 partidos con 3,8 puntos en 13 minutos. Solamente Saúl Blanco le supera en la clasificación de asturianos con más encuentros en la máxima categoría.

Por descontado que en una trayectoria tan larga ha evolucionado como jugador. “He cambiado bastante desde mis inicios hasta ahora. Cuando era más joven, creo que hacía más cosas. A medida que vas subiendo de categoría y madurando, te vas especializando y siendo más disciplinado, buscando más la manera de ayudar al equipo y al entrenador en lo que te pide”, comenta.

Oviedo tiene pinta de ser su última estación, al menos a este nivel. “Aquí me he encontrado una familia en la que disfrutar del baloncesto estando en mi casa. Es un club ejemplar en muchos aspectos y me siento muy identificado con sus valores. En cuanto al futuro, nunca se sabe. Me gustaría dedicarme a algo relacionado con mis estudios, aunque también me atrae la idea de seguir vinculado al baloncesto, que es mi verdadera pasión y con lo que más disfruto”, remarca.