José Antonio Pérez: Simplemente ‘Macario’

José Antonio Pérez: Simplemente ‘Macario’
En un reciente partido de veteranos

Javier Ortiz Pérez

Todos conocemos a personas que casi nadie sabe cuál es su nombre de pila. Es lo que le ocurre a José Antonio Pérez, conocido dentro y fuera del baloncesto como ‘Macario’ o, en plan abreviado, ‘Maca’. Se trata de un ‘histórico’ de Collado Villalba, en cuyo equipo llegó a jugar en su última temporada en ACB, la 91-92 (5,2 puntos en 17 minutos de promedio repartidos en 25 partidos).

“Pocos me llaman José Antonio, es cierto”, comenta. El mote, como muchos ‘ochenteros’ se habrán imaginado, le viene de una marioneta manejada por José Luis Moreno y que, a base de explotar el humor sobre ‘pueblerinos’, se hizo muy popular. Resultó que Pérez, siendo un crío, se puso a imitarla en el colegio un buen día “Me puse a hacer el tonto”, resume. Y con ese apelativo se quedó para siempre. “No me molesta. Hasta mi madre o mis hijos me llaman ‘Maca’, aunque creo que es más bien para picarme”, apunta.

Era un escolta al que le gustaba “jugar rápido, tanto en defensa como en ataque. Al principio de mi carrera era más agresivo y me gustaba mucho ir hacia el aro, pero luego ya me dediqué más a tirar, un poco el proceso que pasan todos los jugadores”, dice, con cierta sorna. Una carrera que por cierto ha sido bastante prolongada en el tiempo. Después de que el Collado Villalba saliese de la liga por motivos económicos (“para mí fue increíble jugar con el equipo siendo junior, incluso la competición europea”), permaneció en el club en Primera B (lo que sería la actual Adecco Oro) y otras categorías hasta prácticamente su desaparición.

Posteriormente anduvo en equipos de la zona de la capital de España, sobre todo de EBA, como el Disermoda Alcobendas, el Navarcarnero o el Bansander. Su punto final fue en el filial del Real Madrid de la 2008-09, en LEB Bronce, donde ejerció de contrapunto veterano de jóvenes como Nikola Mirotic. Le llevó uno de sus entrenadores favoritos, Ángel Manzano. “Fue algo más bien testimonial”, asegura.

‘Macario’ es de Cuenca, pero está radicado desde hace muchos años en Collado Villalba. Empezó jugando al fútbol y al fútbol sala, pero el club de la sierra madrileña le captó en una ‘operación altura’ que se realizó en su colegio.

En la actualidad, no se aburre, aunque intenta sacar tiempo para disfrutar también de su familia. Para empezar, trabaja en las piscinas municipales de la ciudad, donde está con otro histórico que jugó en el Villalba, Javier Gorroño. Además, es vicepresidente del nuevo club local que se formó, la Unión Baloncesto Villalba, en el que también entrena algún equipo. Y por último coordina la escuela deportiva de la cercana localidad de Moralzarzal. En un entorno tan privilegiado para los deportes de invierno, cuenta que su ‘otra debilidad’ aparte del basket es el esquí.