Rodney White: ‘Palillo man’

Rodney White: ‘Palillo man’
Captura de TV con el palillo.

Javier Ortiz Pérez

Un tipo complicado este Rodney White. Su enorme clase en la pista no se correspondió con la disciplina en algunas de sus etapas. En España le tuvimos en dos sitios: primero, en Manresa, donde cumplió anotando con mucha fluidez; después, en Bilbao, donde duró tres partidos solamente, perjudicado por esos ‘demonios interiores’ de los que hablábamos.

White, huelga decirlo, no era ningún cualquiera. Número 9 del ‘draft’ del 2001 por los Detroit Pistons (ahora es cuando toca recordar que fue elegido por delante de jugadores como Joe Johnson, Zach Randolph, Gerald Wallace y Tony Parker), en la NBA acumuló una decepción tras otra. Su traspaso a los Golden State Warriors no arregló nada, terminando su etapa allí con 218 partidos y 7,1 puntos en 15,4 minutos.

A principios del 2006 su primera experiencia fuera de América fue en el Ricoh Manresa, al que echó una mano en la lucha por la permanencia. 20,7 puntos en 34 minutos fue su solvente respuesta, pero el objetivo colectivo no pudo conseguirse, perjudicados por el ‘average’ desfavorable con el Menorca.

Su recuerdo, casi diez años después, es muy positivo, pese a todo. “Manresa es un sitio que siempre estará en mi corazón”, dice hoy en día. “Tengo gente que considero como de mi familia y todavía hablamos a menudo. Y es la mejor afición del mundo. La comida catalana es fascinante y me encantó la cultura en general. Me encantaría volver algún día y que me recibiesen bien”, cuenta. “Para mí fue un honor liderar la liga en anotación en una liga tan buena, la mejor de Europa”, añade. No fue exactamente así. Su promedio es mejor que el de Lou Roe (19,7), pero, con 20, no alcanzó el número mínimo de partidos para aparecer en las clasificaciones individuales.

La siguiente campaña el Bilbao Basket le llamó por las mismas fechas para sustituir temporalmente al lesionado Martin Rancik, pero su entendimiento con Txus Vidorreta fue nulo. Fue enseguida apartado del equipo y su contrato se rescindió taxativamente.

Eso le cerró las puertas de España. Siguió jugando en tres continentes distintos, incluyendo en el Maccabi de Tel Aviv, y recientemente ha colgado las botas. “Disfruto de la vida y de mis hijos. Mi principal actividad es el diseño de ropa”

Hay una curiosidad impagable sobre este hombre: era habitual que jugase con un palillo en la boca. ¿Cómo es posible? Lo normal hubiera sido que los árbitros no se lo permitiesen nunca, más que nada para evitar que se hiciese daño él mismo o a los rivales. Lo nunca visto. “Era como mi marca, mi sello. Me sentía relajado cuando tenía mi palillo”, explica entre risas.

Una excentricidad más, sí. Cuando se le pregunta por su carácter también se muestra desenfadado: “Tuve la suerte de jugar en la NBA y alrededor del mundo. ¿Qué más puedo pedir? Era joven y tonto. He madurado y ahora soy un gran padre y un hombre de negocios, pero es una mala combinación ser joven y rico y no tener a nadie quien te guíe. Todo sucede por una razón y no me arrepiento. He aprendido la lección y soy feliz”.

Ah, una última cosa, que se le olvidaba: “¡La gente de Ramón Park-Hotel, en Santpedor, es como mi familia! Permitieron que mi experiencia en España fuese la mejor”.