Jorge Sanjuán: Elegir el futuro

Jorge Sanjuán: Elegir el futuro
Granada 96-97.

Javier Ortiz Pérez

Sucedió el 25 de mayo de 1998. Jorge Sanjuán, que todavía no había cumplido los 25 años, disputaba el último partido de su carrera en el baloncesto. Aquellos 12:47 contra el Huelva en el ‘playoff’ de permanencia de la Liga ACB, defendiendo la camiseta roja y verde del Covirán Granada, cerraron abruptamente una trayectoria que había sido, como mínimo, prometedora. No volvió ni para ‘matar el gusanillo’ en EBA o Primera. The end.

Al contrario de lo que puede pensarse, no fue por una lesión de esas que tortura. O ni siquiera por hastío. Simplemente, fue una decisión racional pensando en el futuro. “Me hice un planteamiento vital serio. Pensé: no eres un gran jugador. Con lo que vas a ganar en los próximos años no vas a poder vivir toda la vida. Tampoco había ido muy bien aquella temporada en Granada. Así es que decidí centrarme en los estudios de Empresariales y Económicas, hice un master y me convertí en auditor. Poco después abrí una consultoría con mi hermano Javier… y hasta hoy. Lo pasé mal durante una época, echando de menos lo que había dejado atrás, y tuve algunas ofertas, pero no las acepté”, explica.

Sanjuán era un buen jugador, sí. Un base alto para la época (1,91), con mucha clase. Quizás algo frío y no muy fuerte físicamente. Empezó al baloncesto muy niño, con apenas seis años. “Yo jugaba al fútbol, pero un día fui al baloncesto a ver a mi hermano y en el descanso salí al campo y me puse a tirar. Alguien me vio y le dijo a mi hermano que había que ‘engañarme’ para que cambiase de deporte”, recuerda. De la cantera de Salle Bonanova a la del Barcelona desde edad cadete. Muy cerca le tocó estar del que era su referente en cuanto a prototipo de jugador: José Antonio Montero. “Estaba la moda de los bases altos. Yo creo que era un jugador más técnico que otra cosa. A nivel físico ya me costaba más”, añade.

Manolo Flores, perfecto conocedor de la cantera ‘culé’, le llevó a Cáceres en 1994 y alternó el equipo ACB con el entonces vinculado, el Plasencia, durante dos temporadas. Su gran momento llegó en la temporada 95-96: fichó por el Granada cuando la EBA era la segunda categoría y logró el ascenso a la ACB. Pero su protagonismo fue decreciendo y acabó su vida deportiva con 44 partidos en la élite y números discretitos (1,7 puntos en 8 minutos).

Fue entonces cuando tomó la determinación de la que hemos hablado al principio: regresar a Barcelona y reformulárselo todo, por muy joven que fuese para abandonar el deporte profesional. Hace poco, jugadores jóvenes como Luis Conde han sido noticia por lo mismo, pero ahora tiene más lógica hacerlo porque, aunque parezca mentira, se paga mucho menos a los profesionales de nivel intermedio. Sanjuán, que desde entonces no se ha movido de Barcelona, habría podido prolongar su estancia en las pistas, pero eligió el futuro.