Fernando González: El ‘sparring’ de ‘Calde’

Fernando González: El ‘sparring’ de ‘Calde’
Imagen antigua.

Javier Ortiz Pérez

Fernando González es de Salamanca y su adolescencia coincidió con el ‘boom’ del baloncesto masculino en su ciudad, con aquellas dos temporadas en las que el Wuzburg se llenaba los domingos por la mañana para ver a unos tipos de naranja plantarle cara a los grandes. Aquello no duró, pero multiplicó la pasión por el basket de nuestro protagonista de hoy, que se marchó a las categorías inferiores del Forum Valladolid.

En Pucela estuvo tres años no llegaría a debutar en la máxima categoría, pero sí en su siguiente destino, el Cantabria Lobos. “Alternaba el equipo EBA con el de ACB. Fui convocado varias veces y pude jugar un par de partidos”, recuerda. El debut fueron cinco testimoniales segundos ante el Cáceres. Unos meses después, 2:20 ante el Estudiantes. Y ahí se terminó su historia en la élite, aunque no en el baloncesto, un deporte que le vuelve apasiona.

¿Por qué? 15 años después de aquello continúa en las pistas: ha pasado por la LEB (Badajoz, “le estoy muy agradecido a Martín Fariñas por la confianza que mostró en mí”), la LEB-2 (Plasencia y Doncel) y sobre todo la EBA (Don Benito, Almendralejo y Zamora). Como se ve, mucha Extremadura. Su mujer es de Villanueva de la Serena, donde se quedó a vivir y tiene su vida profesional en Banca Pueyo tras conseguí terminar Administración y Dirección de Empresas en Salamanca.

Y sigue jugando. Lo hace en Primera Nacional con un Doncel que intenta mantener viva la llama de una larga historia en la canasta de la zona. ‘Fer’ todavía posee un nivel para estar más arriba, pero juega simplemente para divertirse y mantenerse en forma. “En realidad es que soy un loco del deporte. Cuando termina la temporada de baloncesto me pongo con el triatlón y en verano me meto en ligas locales de fútbol sala”, asegura. Tiene un físico privilegiado y conserva muy buen tiro exterior: es uno de estos jugadores que no se corta lo más mínimo a la hora de lanzar desde ocho metros. Tradicionalmente ha ejercido de base, aunque ahora también colabora como escolta o incluso como alero.

Otra historia curiosa sobre él es que es uno de los monitores más relevantes del campus que organiza José Manuel Calderón en Extremadura desde hace nueve años. “Tenemos una gran relación. Tanto él como su familia son gente fantástica y estoy encantado de tener esta relación con ellos”, comenta. No solo eso: en verano suele ejercer como ‘sparring’ del jugador de los New York Knicks en los entrenamientos particulares. “Es el mejor base de la historia de España”, remarca.