Miquel López: Baloncesto y Derecho

Miquel López: Baloncesto y Derecho
En la temporada 88-89.

Javier Ortiz Pérez

Miquel López, un base de 1,85, jugó siempre en Cataluña. Quizás el nombre no pueda decir mucho en primera instancia, pero tiene una interesante historia que cuenta muy bien: debutó en la Liga Nacional (la pre-ACB) con el Manresa y luego alcanzaría la actualmente denominada Liga Endesa en la campaña 88-89 con el Valvi Girona. Ahora es un abogado de prestigio. Leamos.

“Recuerdo mi debut en la máxima categoría del baloncesto español. Fue en el Palau Blaugrana, partido Barça-Manresa, yo tenía 17 años. Los dos bases titulares habían cometido cinco faltas, faltaban 3 minutos y el entrenador Basora me dijo: “¡junior, sal a pista!” Y pensé que esa oportunidad de jugar en el Palau contra Solozábal, Epi, Sibilio, Flores, Ansa, De la Cruz, Bob Guyette… no me volvería a pasar nunca, y salí a disfrutar. Creo recordar que anoté dos puntos, di dos asistencias y no perdí ningún balón. Cuando acabó el partido, el entrenador me dijo: “junior, lunes a entrenar”. Y ya me incorporó al primer equipo del Manresa definitivamente.

En el Manresa estuve tres años: los dos primeros compartí vestuario con Miguelito López Abril, Escorial, Miguel A. Estrada, César Galcerán, Ángel Navarro, Alcañiz, Bob Fularton, Filbá, Manel Sánchez, Sevilla... Recuerdo la final de Copa del Rey en Ferrol contra el Barça, y también un partido contra el Madrid en El Congost en que empatamos con una canasta de Fularton en el último segundo (aquella temporada valía el empate). Tuve que jugar los últimos 10 minutos, porque López Abril hizo una vez más la quinta falta, y me tocó defender a Brabender. Cuando acabó el partido, a pesar de que se habían dejado media Liga, Brabender, demostrando que era un gran jugador y mejor deportista, me vino a felicitar por el partido. En aquel Madrid jugaban Corbalán, Llorente, Brabender, iturriaga, Rullán, Meister…

El tercer año jugué con Berdi Pérez, Germán Gonzalez. Ametller, Lauro Mulà, Ballús, Grau, Clotet y Greg Bunch, con quien hice una buena amistad. A los 20 años me fui a Madrid a cumplir el servicio militar. Entrené con Estudiantes (Chinche Lafuente, Víctor Escorial…) y fiché por Bankinter conociendo la liga madrileña, que no era tan competitiva como la catalana-balear, pero había excelentes individualidades.

Cuando regresé a Manresa empecé los estudios de Derecho y fiché por el CB Manresa en Segunda Nacional. Un año quedamos primeros de Cataluña y segundos de España, consiguiendo el ascenso a Primera B. En aquel equipo estaban Nacho Estany, Angel Navarro, Pascual Pujol, Arderiu, Jordi Planell, Estiragués... El último año quedé máximo encestador y mejor jugador de la categoría, y tuve ofertas de equipos de ACB y Primera B. Me decidí por el Valvi Girona que por primera vez conseguía el ascenso a la máxima categoría.

El recuerdo de la ciudad de Girona es excepcional, me integré muy bien en la sociedad gironina, había una comunión especial entre la ciudad y el equipo. Tiene una gran tradición cultural, salas de exposición, galerías de arte, cultura literaria y artística. El casco antiguo es precioso , en especial el barrio judío, sus monumentos, restaurantes, y los "pubs" de diseño y con una personalidad y ambiente especiales. En aquel equipo había veteranos como Herminio San Epifanio, gran profesional, y jóvenes con futuro como Sergi López, Paco Jiménez, Gabri… Tengo gratos recuerdos de las amistades que hice, a las que siempre recordaré con cariño. Como decía el eslogan, “Girona t’enamora”.

Después volví a Manresa en Segunda División, y también fiché por el CB Vic, donde pasé unas agradables temporadas consiguiendo un ascenso. Y por último, a los 30 años, hice el fichaje de mi vida. Fiché por el CB Navás, donde conocí a la que sería mi esposa, Ester, que me ha dado dos hijos maravillosos, David y Borja, que naturalmente también juegan a basket.

Actualmente, ejerzo como abogado. Soy socio fundador de un bufete en el centro de Manresa. Tenemos excelentes clientes, hemos intervenido en los concursos de acreedores más importantes de la zona y somos el despacho de la ciudad que lleva más asuntos laborales de la plaza judicial. La verdad es que el mundo del Derecho me apasiona casi tanto como el basket.

Las dos pasiones de mi vida (aparte de mi familia) se han unido. Hemos llevado algún caso de derecho deportivo. Hemos conseguido la anulación de una sanción por dopaje de un atleta olímpico en el Juzgado Central de lo Contencioso-Adminsitrativo de Madrid, con expresa condena en costas a la Federación Española”.