Antonio Ametller: “Corre y salta”

Antonio Ametller: “Corre y salta”
Entrando con la izquierda.

Javier Ortiz Pérez

Toni Ametller disputó la primera campaña bajo el formato ACB, la temporada 83-84, con el Hospitalet. Fue un ‘clásico’ en los equipos catalanes de la época, ya que, nacido en Mataró, también estaría en las filas de Joventut, Círculo Católico, Manresa y Hospitalet. No debía tener mal nivel si alcanzó la internacionalidad junior a las órdenes de Ignacio Pinedo y Aíto García Reneses, alcanzando la plata europea en Orleans en 1974. Una canasta desde medio campo de Yugoslavia en el último segundo evitó el oro.

Nuestro protagonista de hoy estuvo muy amable charlando sobre aquellos viejos y buenos tiempos. Nos retrotraemos a los años 70. “Empecé con once años. Jugaba en los infantiles del Ignis Mataró y supongo que debí llamar la atención pues desperté el interés de Pedro Ferrándiz y Lolo Sainz los cuales vinieron a visitarme a mi casa para intentar llevarme al Real Madrid. El mismo año también vino el Barcelona de la mano de Eduardo Portela, pero finalmente acabé, el año siguiente, en el Joventut de Badalona por mediación de Dani Fernandez y Juanito Canals en el cual estuve cuatro años, dos de ellos en el equipo junior i dos en el sénior con Clinton Morris y Lluís Cortes como entrenadores y grandes jugadores como Nino Buscató, Enrique, Narciso y Jose Mª Margall, Oleart, Gol, Udaeta, Santilla, Estrada y Filbá. Recuerdo también que la mayoría de los jugadores del Joventud éramos alumnos del Col•legi Badalonès al cual representamos en el campeonato mundial escolar, ganando la medalla de oro. En esta época Tenía 17 años, 1.90 m de altura y 2.05 de envergadura de brazos.

Mi primera etapa: en Mataró estaba acostumbrado a jugar cerca de la canasta y realizar tiros cortos. Recuerdo que el primer día que entrené con el Joventud me pusieron de base, una posición en la cual no había jugado nunca. Me robaban casi todos los balones, parecía que no supiese jugar, enseguida vi que debía mejorar y superarme. Me costó un tiempo adaptarme pero considero que al final conseguí ser un buen segundo base, si bien no en el Joventud.

Mi segunda etapa: ingresé en el Círculo Católico de Badalona (posteriormente Cotonificio) de la mano de Aíto. Fueron seis temporadas ,cuatro de ellas, con entrenamientos sobre las 21 o 23 horas, en el campo del Sant Josep, para seguidamente llegar a Mataró sobre la 1:00 cenar y levantarte a las 6:30 de la mañana para ir a la Universidad y al mediodía realizar entrenos voluntarios, pero que si no asistías penalizaban. Nuestra mejor clasificación recuerdo que fue en la temporada 77-78, cuando nos alzamos con el cuarto puesto liguero y esto nos permitió jugar al año siguiente la Copa Korac llegando a las semifinales. Aquel era un equipo muy agresivo en defensa y muy rápido en el contraataque, cuando el equipo contrario lanzaba a canasta y todavía no teníamos el balón, los pequeños, a excepción del base que se abría para recoger el pase de los hombres altos, empezábamos a correr hacia la canasta contraria sin mirar atrás. Procurábamos llegar en dos o tres pases a la canasta contraria. El balón no debía tocar el suelo.“Nos llamaban los matagigantes” Fuimos el primer equipo que implantó, de la mano de Aito, el “corre y salta” un sistema revolucionario en defensa que nos dio grandes resultados. Estaba formado por jugadores que llegaron a ser grandes estrellas como Quim Costa, Andrés Jiménez, Jack Schrader acompañados de unos gladiadores como Hector Perotas, Javier Mendiburu, Adolfo Sada, Francesc Pascual, José Oleart, Agústín Cuesta, German Gonzalez, Jordi Cairó, LJoan Paulí, Eduard Rafols , Joan Pera….

MI tercera etapa: fue en Manresa donde permanecí dos años y tuve la sensación de encontrarme otra vez dentro de un gran equipo. Dirección técnica a cargo de Javier Molina, médico, masajista y organización en general.

Casi todos los jugadores éramos de Barcelona y debido a la distancia hasta Manresa solamente entrenábamos dos o tres días a la semana y el partido del domingo. Los desplazamientos para ir entrenar eran auténticos, parecía el BUS, hacíamos varias paradas para compartir el vehículo al cual en más de una ocasión tuvimos que empujar debido a la nieve. El entrenador era Jaume Ventura quien implantó con muy buen resultado el ataque libre dejando espacios para poder penetrar, de tal forma que conseguimos un sorprendente cuarto lugar en la liga. A Jaume Ventura le nombraron entrenador del año. El equipo estaba formado por Germán Gonzalez, Greg Bunch, Jordi Creus, Luís Alcañiz, Bernardino Pérez, Lauro Mulà, Pere Praxedes, Goyo Estrada, Enric Balús, Marc Grau, Antonio Provecho….

Como se puede adivinar el equipo en el cual te integrabas o formabas parte era tu grupo de amigos. Normalmente, después de cada partido, salíamos a comer o a cenar acompañados por nuestras parejas. Fueron unos años inolvidables”, recuerda.

Cuarta etapa: Hospitalet en él estuve dos años. El primer año tuvimos de entrenador a Iñaki Zorrozua y un americano que nos desapareció en el primer partido de liga, se volvió a su país. Enseguida fue remplazado por otro americano. Pasamos la temporada como pudimos pero evitamos el descenso.

El segundo año tuvimos como entrenador a Guifré Gol al que había tenido como compañero en el Joventud de Badalona. Gran jugador y persona. A los entrenos nos desplazábamos juntos con Félix De Pablo, también de Badalona y mucho “country”.

Como jugadores estaban José Luís Subias, Albert Illa, Josep Palacios, Toni Ametller, Herminio Sanepifanio, Dan Harsthorne, Ricard Figueras, Greg Bunch, Félix de Pablo, Toni Garrido, Ricard Gainza y el gran y estimado Jesús Mayo. Encontré un buen ambiente y lo pasamos en grande.

A pesar de todo esto, puedo decir que nunca me planteé el baloncesto como una profesión. Me gustaba el esfuerzo y competir.

Se trataba, usando sus propias palabras, de un “segundo base, con una gran envergadura de brazos, lo que me permitía robar muchos balones, agresivo en defensa y rápido en el contraataque. Considero que no fui un buen lanzador, pero reconozco que cuando disminuyó mi potencial físico, mejoré en el lanzamiento exterior hasta tal punto que en mis últimas temporadas de juego conseguí mi record anotador con el Manresa, ante el Gran Canarias en el que logré 39 puntos”.

Llegó un momento en que las exigencias de las pistas “cada vez fueron mayores” y optó por la retirada. Era todavía bastante joven (28 años), “debido a la falta de motivación y el arrastre de alguna lesión en el tendón de Aquiles. Posteriormente me centré en el trabajo y la familia”. “Agradezco al baloncesto todo lo que he aprendido de él y que me ha servido para aplicarlo en mi vida profesional. Valores como la constancia, esfuerzo, responsabilidad y superación”, agrega.

En la actualidad practica natación (“las articulaciones no sufren”) y también le gusta navegar. Casado y con dos hijas, tiene desde 1996 su propia empresa, A.M. Prolegins,S.L. que se dedica a proyectos relacionados con la carrera que estudió, Ingeniería Industrial, “dirigidos a la construcción, industria y sector terciario”.

Esta es de forma muy abreviada, mi paso por el mundo del baloncesto que me ha servido para desarchivar la caja donde mis padres guardaban todos los periódicos, revistas, fotos de mi vida deportiva y recordar unos grandes y hermosos momentos que a pesar que siempre están dentro de uno mismo , a veces, sino fuera por vosotros, estarían casi olvidados.