Ivo Nakic: ¿Traidor? No, tirador

Ivo Nakic: ¿Traidor? No, tirador
En la final de la Copa de Europa del 92.

Javier Ortiz Pérez

El sufrimiento y el debate interno se intuye en la vida de Ivo Nakic, jugador del TDK Manresa en la temporada 93-94. No, todo eso no fue por su paso por el conjunto catalán, saldado con unos buenos 14,1 puntos por encuentro, muchos de ellos en tiros de media y larga distancia, su gran especialidad. La suya es una historia que tiene mucha miga y que le debió suponer una gran prueba a nivel personal. Veamos.

Nakic nació en la localidad croata de Rijeka cuando todavía Yugoslavia estaba unida. Con la Cibona, siendo muy joven, se proclamó campeón de Europa en 1985 y 1986. Aquel era un equipo dominado de arriba a abajo por Drazen Petrovic, que jugaba en una posición similar a la suya y en la que también estaba gente como su hermano ‘Aza’, Zoran Cutura y Danko Cvjeticanin.

Pasó a jugar por el Partizán de Belgrado, donde se convirtió en un jugador importante al lado de ‘grandes’ como Sasha Djordjevic, Zarko Paspalj o Vlado Divac. Estuvo cerca de ganar otra vez la Copa de Europa en la primera Final Four, la de Gante-88, pero tuvo que esperar a 1992 para hacerlo. ¿Y qué coincidió con aquella temporada? Sí, el inicio de la Guerra de los Balcanes.

Nuestro hombre, croata, se vio encuadrado en un equipo serbio, en pleno conflicto bélico entre el país en el que jugaba y el suyo de nacimiento. Ocurrió entonces lo que ocurrió: triplazo de Djordjevic en el último segundo ante el Joventut y Nakic, que era muy querido entre la afición del Partizán, fue acusado de traidor en su patria, a la que no pudo viajar porque estaban cortadas las fronteras. Si quería hablar por teléfono con su familia debía hacerlo desde el extranjero. Para complicar más la situación, su pareja también era serbia.

En el verano de 1992, la Cibona le quiso de vuelta, con Mirko Novosel y ‘Aza’ Petrovic impulsando una idea que tuvo una dura respuesta de parte de un sector de la prensa croata. Es hombre debió padecer mucho en aquellos días, sobre todo porque él nunca se había pronunciado sobre la guerra, de la que se consideraba una víctima más. Aquí hay una estupenda página en El Mundo Deportivo escrita por el maestro Vladimir Stankovic que lo narra todo con detalle.

Finalmente sí fichó, hospedándose la primera semana en casa de Cvjeticanin y promediando 13,2 puntos (el equipo de Zagreb ganó la copa, pero no la liga). Después de aquello, todos pensaron que era mejor volver a separar sus caminos y fue cuando apareció Manresa, que le fichó a buen precio haciendo trío extranjero con Granger Hall y George Singleton.

Nakic pasó también a la historia por ser el primer jugador en ganar la Copa de Europa con dos equipos diferentes. Sí, de países que fueron enemigos durante muchos años, pero ahí queda el dato.

En esta entrevista cuenta que en Belgrado “no tuvo el más mínimo problema. No veo por qué debía tenerlo. Siempre iba diciendo que era croata, pero que no tenía ningún problema con Serbia. Para mí es el final de la historia”. Ahora es agente de jugadores.