Gerald Madkins: Mala segunda oportunidad

Gerald Madkins: Mala segunda oportunidad
Con los Cavs.

Javier Ortiz Pérez

Gerald Madkins y el Joventut fueron como uno de esos matrimonios que se da una segunda oportunidad porque en la primera creen que no salió bien por culpa de la mala suerte. Pero en la nueva ocasión, todo sigue sin funcionar y es mejor separar caminos.

No se puede decir que Madkins, un jugador de enorme prestigio universitario con UCLA, fuese el clásico trotamundos que va de acá para allá por Europa buscando contratos, acumulando dinero como sea. Lo suyo con el Joventut en la temporada 95-96 le debió dejar una espina clavada como para volver a intentarlo como verdinegro tres años después. Y el club, pues prácticamente lo mismo.

Era octubre de 1996 y en Badalona se vivía una de las peores campañas de la historia de la ‘Penya’: el recorte presupuestario había hundido las aspiraciones del todavía vigente campeón de Europa, que vivió un indigno ‘carrusel’ de entrenadores y americanos. Uno de los pocos que funcionó fue nuestro protagonista, aunque llegó demasiado tarde y solamente disputó nueve encuentros, promediando, eso sí, unos notables 19,6 puntos. Se logró evitar el temido ‘playoff’ de descenso. Todo el mundo quería que aquello acabase como fuera.

Se trataba de un escolta de 1,93 que podía ayudar subiendo el balón. Las dos anteriores campañas había totalizado 29 partidos y muy pocos minutos con los Cleveland Cavaliers, pero su momento de gloria sin duda fue ser ‘rookie’ del año en la CBA (no entró en el ‘draft’). Tras sus buenos números en España, le contrató el Cholet francés, volvió a refugiarse en la CBA y persiguió el sueño de volver a la NBA, consiguiéndolo de nuevo fugazmente en la recta final de la 97-98 con los Warriors.

Fue aquel verano cuando el Joventut volvió a llamar a su puerta. ¿Qué tal una segunda oportunidad, quizás en un clima más sosegado? Madkins aceptó, pero a los once partidos fue sustituido por Nikola Loncar. Sus porcentajes se habían desplomado y apenas alcanzó los 7 puntos por encuentro. No volvería a jugar en el ‘viejo continente’, aunque sí en la CBA. Se retiró bastante joven, con 30 años.

Su vida posterior ha continuado muy ligada al baloncesto. Entrenó en California State y fue ayudante en UCLA para pasar después al mundo de los ojeadores. Ha trabajado para unas cuantas franquicias de la NBA con puestos de bastante responsabilidad en ese sentido: New Orleans, Houston, Seattle, New York y en los últimos años, Los Angeles Clippers, donde ahora es director de ‘scouting’ tras haber sido director de operaciones de baloncesto.