Chris Massie: El universitario ‘viejuno’

Chris Massie: El universitario ‘viejuno’
Con la Universidad de Memphis.

Javier Ortiz Pérez

El de Chris Massie es un caso creo que insólito en el baloncesto norteamericano. Por aquí anduvo en la temporada 2007-08 con el Gran Canaria (solamente once partidos), pero lo más significativo sobre él es que no empezó a jugar competiciones organizadas hasta los 23 años y que entró en la universidad con 24. Su primera temporada como profesional la disputó con 27.

Massie era un chico de barrio que, increíblemente, no entró en su equipo de ‘high school’. Parece que a su entrenador no le gustaba su procedencia social, o al menos es lo que él cuenta. Solo tiraba a canasta o echaba algún partido con su hermana en la canasta que tenían en casa.

Así es que cuando terminó el instituto, con aproximadamente 18, se puso a trabajar en una compañía eléctrica. Pese a su notable físico (2,06 y mucho músculo), el baloncesto no llamó a su puerta hasta que un amigo suyo le llamó para unirse a su equipo en un torneo amateur amistoso en Houston. En aquellos dos partidos impresionó y varios entrenadores universitarios le quisieron incorporar, a pesar de que ya tenía 23 años, una edad a la que normalmente todos los jugadores están licenciados.

Primero estuvo en Oxnard College (20,6 puntos y 14,4 rebotes) para pasar posteriormente a un gran equipo como Memphis, con John Calipari. Tras dos temporadas allí llevó su talento a Europa, primero en Italia y luego en la Adecco Oro con el Palma Aqua Mágica (temporada 2006-07), donde estuvo bastante bien (12,7 y 7,9). Eso le valió un contrato para los primeros meses de la siguiente campaña en el Gran Canaria, que tras once encuentros optó por no renovarlo. Massie pagó claramente el salto de categoría (6,9 y 4,9 en 19 minutos). “Se ha comportado como un profesional y ha colaborado con el equipo de una manera excelente”, dijo el director deportivo del club, Himar Ojeda, cuando se anunció que no continuaría,

Después de aquello, Israel, Francia, Bosnia y salto a un mercado en el que está siendo muy apreciado, y eso que ya tiene 38 años: Corea del Sur. Actualmente milita en los LG Sakers, siendo un jugador de gran influencia en los partidos. En una entrevista publicada hace un año, comentaba que “en Asia el juego no es tan físico como en Europa, donde se agarra más. Los árbitros lo pitan todo aquí”. Tanto es así que llegó a haber una reunión entre los propios árbitros y los extranjeros en la que se les explicó qué es falta y qué no lo es según el criterio de la liga.

Asegura que antes de retirarse le gustaría ganar un campeonato en Corea. “Me gustaría por el equipo, por los seguidores y, lo más importante, por hija. Me gustaría demostrarle que el trabajo duro tiene resultados”, comenta. Con 37 años no veía cerca su retirada, es de suponer como consecuencia de haber empezado tan tarde (“juego como si tuviera 25”). Ah, también se cuenta que sus compañeros coreanos le llaman “grand-daddy” (“abuelito”).