Jerome Moiso: Gran potencial no rentabilizado

Jerome Moiso: Gran potencial no rentabilizado
Taponando con el Joventut.

Javier Ortiz Pérez

Siempre nos pareció a todos que Jerome Moiso podía dar mucho más, ¿verdad? Era uno de esos jugadores que aúnan a partes iguales calidad técnica y física, pero que no acaban prácticamente nunca de dar de sí todo lo que tienen dentro. Lo vieron en la NBA y lo vimos en Europa, de forma particular en España, aunque sí tuvo un año realmente bueno en Badalona.

Moiso, un 2,08 brutal y con buena ‘mano’ a 3-4 metros, nació en el territorio de ultramar francés de Guadalupe, un pequeño archipiélago en el Caribe. Sus condiciones aconsejaron que fuese a jugar un ‘high school’ en Estados Unidos y después fue ‘reclutado’ por UCLA, donde se clavó dos espectaculares campañas hasta colocarse el número 11 del ‘draft’ del 2000, elegido por los Boston Celtics. Pero sus cinco campañas entre los mejores fueron un total fracaso, por mucho que se moviese aquí y allá: 2,7 puntos y 2,7 rebotes en 145 partidos repartidos entre Boston, Charlotte, New Jersey, Toronto y Cleveland. Los equipos veían ahí potencial, sobre todo como ‘4’, y nunca lo sacó.

Tocaba relanzarse en Europa, pero a las primeras de cambio fue ‘cortado’ en Roma. Continuó la campaña en Bolonia… y finalmente obtuvo un inesperado premio fichando por el Real Madrid solo para los ‘playoffs’, en los que su aportación fue muy escasa a las órdenes de Joan Plaza… ¡pero ganó la Liga!

En la 2007-08, probablemente se pudo observar al mejor Moiso. Fue jugando con aquel Joventut que ganó la Copa del Rey y la Eurocup. 7,2 puntos y 4,8 que fueron importantes en un equipo que generaba mucho desde el exterior, con Ricky Rubio y Rudy Fernández. Y es que lo que no consiga Aíto García Reneses… En la siguiente, los rublos le llamaron a Rusia, al Khimki, pero no se adaptó y a los tres meses volvió a Badalona, donde realmente sí había parecido ser feliz.

Su tercer y último equipo español fue en la 2009-10 el Bilbao Basket (6,6 puntos y 4,0 rebotes). “Quiero tener ser un hombre importante dentro de la zona, jugar en los dos aros, aportar intimidación, rebotes y tapones”, dijo en su presentación. Pero su influencia en el juego no fue tan relevante como en Badalona. Al parecer, no se puede decir que fuese un jugador con mala actitud, ni de esos que no sonríen nunca ni hablan con nadie.

La recta final de su carrera no ha sido precisamente muy competitiva y sí tendente a la ‘recaudación’, sin más: el Jiangsu Dragons chino (donde por cierto coincidió con Antoine ‘-19’ Wright), el Dnipro ucraniano y el Quebradillas puertorriqueño le acogieron en sus filas. Hace unos meses confirmó su retirada, con 35 años. Cuando la prensa francesa le ha reclamado para analizar un poco su carrera ha renunciado a hacerlo. “Algún día”, responde a L’Equipe. Vive tranquilamente en la zona de Florida sin ninguna ocupación fija, aunque asiste a algunas iniciativas benéficas.