Steven Hood: Garantía de puntos en Huesca

Steven Hood: Garantía de puntos en Huesca
Etapa universitaria.

Javier Ortiz Pérez

Steven Hood fue un jugador bastante rentable en Huesca a principios de los 90, en la actualmente denominada Liga Endesa, y casi diez años después cerró su carrera profesional en Granada, en la Adecco Oro.

Hood (número 42 del ‘draft’ de 1991 por los Kings) llegó en un momento complicado para el club del Alto Aragón: bien avanzada la liga regular de la 92-93, una gran estrella como Valeri Tikhonenko no pasaba por su mejor momento y había que llenar ese hueco anotador desesperadamente. El equipo estaba abocado a jugar los ‘playoffs’ por la permanencia (que entonces jugaban los cuatro últimos) y nuestro hombre tuvo que aclimatarse rápido. Disputó tres choques de la liga regular y los cuatro de las eliminatorias, en las que el Huesca consiguió la salvación a costa del Murcia (3-1). 23,2 puntos para Hood.

Eso le valió la renovación automática. Se trataba de un exterior que no abusaba del triple. Sus canastas muchas veces llegaban desde tiros a media distancia o penetraciones. La 93-94 no fue tan bien y no pudo empezarla por una inoportuna apendicitis. Cuando regresó, en la novena jornada, su rendimiento no satisfacía a Joan Maria Gavaldá, que no le veía totalmente recuperado. De hecho hubo rumores de cambio… hasta que se marcó un partido de 35 puntos ante el Taugrés. Y de nuevo con el ‘playoff’ de descenso, su acierto de cara al aro esta vez no sirvió para ganarlo (1-3 ante el Valvi Girona). Sin embargo, el Argal Huesca conservaría la categoría gracias a la desaparición del OAR Ferrol. Hood aseguró 20,6 puntos.

Antes de Aragón, había estado jugando en Australia. Parece que no le dio miedo conocer mundo en los años siguientes. Además de alguna incursión en la CBA, pasó por Francia, Grecia e Israel. Y en la 2000-01, vuelta a España, ya con 33 años, a la LEB, con el Granada. Solamente estuvo allí ocho partidos a bastante buen nivel (15,2 puntos), marchándose a los dos meses por los problemas económicos que arrastraba un club que, increíblemente, ascendería unos meses después. No volvería a jugar, al menos profesionalmente.

Para terminar, tres frasecillas que le he arrancado vía Facebook: “Huesca fue un buen lugar para jugar. Era una ciudad pequeña, pero con gente magnífica y buenos compañeros. Lo pasé bien”; “acabo de empezar mi propia empresa de inversiones inmobiliarias” y “creo que yo era un muy buen anotador y que me encantaban los desafíos”. Vive en Chandler (Arizona).