Rafa Pozo: Fidelidad a Málaga

Rafa Pozo: Fidelidad a Málaga
Cromo en la temporada 84-85.

Javier Ortiz Pérez

Si hay algo que no parece gustarle a Rafa Pozo son los cambios: ha vivido siempre en la misma ciudad, Málaga, y prácticamente toda su trayectoria deportiva transcurrió en el mismo club, el Caja de Ronda, donde estuvo desde 1977 hasta su retirada, en 1987. Eso y su indudable implicación le convierten en un histórico del baloncesto malacitano. Gente como él puso las bases de que sea una referencia a nivel nacional y europeo.

Pozo empezó jugando en el colegio, como tantos otros. Pero compartía el baloncesto con el fútbol, que dice que era su “auténtica pasión”. Por su altura jugaba como defensa central. Sin embargo, la canasta acabó imponiéndose en su vida. “Alfonso Queipo de Llano y Martín Urbano me convencieron de que debía centrarme en el basket. Y acertaron”, cuenta, entre risas.

Se incorporó entonces de pleno al Caja de Ronda, con el que estuvo en varias categorías distintas: Segunda, Primera B, Primera Nacional (la predecesora de la actual ACB), vuelta a Primera B, nuevo ascenso, esta vez a la ACB, en 1983, otro descenso en 1985… “Para mí fue un orgullo estar tanto tiempo jugando en el equipo de mi ciudad, en circunstancias tan distintas. Fui un privilegiado. Se creó una gran ilusión y fuimos ‘obligando’ a que cada vez tuviésemos que irnos a un pabellón más grande. Incluso una temporada nos tuvieron que arreglar el Ciudad Jardín, que había sufrido unas inundaciones, porque estábamos en el Tiro de Pichón, que tenía como para 500 espectadores”, comenta.

Tuvo algunos problemas de rodilla que le hicieron anunciar la retirada en 1986. Hasta la dieron un homenaje en un amistoso con el Bosna de Sarajevo. Sin embargo, fue reclamado para volver a mediados de la siguiente… “yo creo que más para poner orden que para aportar cosas en la pista”.

Al mismo tiempo que estaba en activo mejoraba su formación académica (estudió Graduado Social) y trabajaba como administrativo. Desde luego, no se aburría. Después, abriría una empresa a la que también le ha mostrado una enorme fidelidad, como a su club: una asesoría de temas laborales que todavía dirige. Tiene 57 años.

¿Que cómo era como jugador? “Alero, con 1,94. Yo creo que me caracterizaba sobre todo por la defensa. Solía ocuparme de uno de los americanos del rival, aunque fuesen más altos que yo. En ataque, como era muy rápido, era un especialista en el contraataque. Nunca fui un tirador, aunque fui mejorando y ahora enchufo algunos en los partidos de veteranos”, responde él mismo.