Roberto Morentin: Relato desde el ‘exilio’ francés

Roberto Morentin: Relato desde el ‘exilio’ francés
CFestejando uno de sus ascensos, con el Murcia.

Javier Ortiz Pérez

Roberto Morentin (sin tilde en la “i”, eh) sigue en activo, en el Burdeos francés, pero es un buen momento para repasar de primera mano su carrera. Estamos hablando de un interior de mucha calidad… en la pista y delante del ordenador, porque escribe realmente bien.

“Mi experiencia con profesionales comenzó con 17 años, cuando siendo junior del Forum Valladolid, me subían a ayudar en los entrenamientos. En ese equipo con Thomas Jordan y Gaylon Nickerson como americanos, el buen rollo del grupo nacional hacía que se superasen las dificultades. Así se evitó el descenso. Al año siguiente, y ya en categoría senior, alterné mi vinculación en el Zamora de Liga EBA con el primer equipo de Valladolid. Siendo el entrenador Gustavo Aranzana y teniendo como ayudante a Chechu Mulero, quien siempre apostó por mí, llegó mi debut. En un día muy fácil de recordar: 9-9-99, en Lugo (sitio en el que después pasaría dos buenos años en la Liga LEB), con dos tiros libres. Uno no tocó ni el aro y el otro entró limpio. De vuelta en el autobús no podía ser más feliz. De ese equipo con O’Bannon y Caldwell como americanos me acuerdo mucho de los 1x1 que echaba antes de cada partido con Paco Martín, y de lo bien que me trataba todo aquel grupo nacional (Lalo García, Carles Marco, Jordi Llorens, Paco Martín, Raúl Pérez, Miguel Ángel Reyes, Oscar del Pozo…).

Fue un año académicamente muy duro en mi primer curso universitario y gracias a la ayuda de Anicet Lavodrama me surgió la posibilidad de poderme ir a USA para compaginar libros y balón. Aunque el club de mi ciudad me ofreció una ficha en el primer equipo, no lo dudé y me embarqué en mi nuevo reto.

A la vuelta de USA, ya un poco más maduro en mi juego, me decidí por la oferta del Etosa Alicante. Era un equipazo, con un montón de ex internacionales españoles (Nacho Rodríguez, Berni Hernández, Lucio Angulo, Iñaki de Miguel, Oriol Junyent…..) y conocí a Héctor García, uno de mis mejores amigos en este mundillo. Hicimos historia en el mejor año de la historia del club y aprendí muchísimo, tanto de juego como de lo que rodea al negocio del baloncesto profesional, aunque nunca tuve la confianza de Trifón Poch, al que le gustan más los jugadores veteranos, y mis partidos y minutos fueron reducidos.

Tras demostrar mi valía al año siguiente en el extinto Farho Gijón, pude reengancharme a la Liga Endesa y en el equipo de mi ciudad, entonces llamado Grupo Capitol Valladolid. De la mano de Paco García, un técnico que me conocía porque me tuvo en la selección nacional de categorías inferiores, y fue donde pude realizar mi mejor baloncesto en esta categoría, llegando a ser nominado incluso una jornada como MVP nacional en Málaga. El equipo no obtuvo buenos resultados al principio, perdiendo varios finales ajustados, y el club decidió cambiar de entrenador y apostar por la vuelta a los banquillos de Javier Imbroda. Con su llegada, también vino Vasco Evtimov y eso supuso de nuevo volver a “chupar” banquillo.

Aunque tenía otro año de contrato, siempre he pensado que era mejor disfrutar de minutos en una categoría inferior, que simplemente figurar en una categoría superior, así que me volví a la LEB, donde estuve en otras seis ciudades, donde en todas siempre me he encontrado a gusto (Lugo, Melilla, Murcia, Menorca, Cáceres y Ourense) y en las que creo que he dejado un grato recuerdo (consiguiendo dos ascensos y dos Copas del Príncipe) .

Para mis últimos años en activo, teniendo en cuenta el deterioro de las condiciones laborales del baloncesto profesional en España debido a la crisis y tras decidirlo con mi familia, decidimos aprovechar para conocer nuevas culturas y fue el año pasado cuando nos surgió la posibilidad de venir a jugar a Francia, donde estoy jugando en Burdeos. Está siendo una experiencia magnífica y seguiré buscando aventuras hasta que el cuerpo me aguante”.