Ricky Rivas: Apodo por el baloncesto

Ricky Rivas: Apodo por el baloncesto
Caprabo Lleida 2001-02.

Javier Ortiz Pérez

A Joan Enric Rivas todo el mundo le llama “Ricky”. Y es gracias al baloncesto. “La primera vez que fui a entrenar con el Caprabo Lleida, siendo ya junior, a alguien no debió gustarle lo de Joan Enric, así es que me pusieron ‘Ricky’. No me lo habían dicho nunca. En Cataluña, los ‘Rickies’ son quienes tienen como nombre ‘Ricard’. El tema empezó a salir en la prensa y ya todo el mundo se quedó con eso. No me llaman ‘Joan Enric’ ni mis hermanas, aunque, bueno, mi madre sí. Creo que es la única persona que lo hace”.

Rivas tiene pinta de ser un tipo bastante especial, de los que hablan siempre claro y van de frente. No hizo desde luego una gran carrera en la ACB (13 minutos repartidos en tres partidos en el Lleida 2001-02), pero ha estado jugando hasta hace poco entre Cataluña y Aragón en distintas categorías federativas. Alero de 1,97, se define sobre todo como “un anotador, aunque a veces me tocó también ser especialista defensivo”. “Creo que lo que más me distingue es que no me gusta perder ni a las canicas y que me gustan los retos”, apunta.

Precisamente fue un reto lo suyo con el baloncesto, un deporte al que llegó bastante tardíamente, en edad cadete. Hasta entonces jugaba como portero de fútbol. “La verdad es que no me llamaba mucho la atención, pero un día me invitaron un pequeño club de Lleida y me puse a jugar. La verdad es que al principio todos me pasaban la mano por la cara, pero acabé progresando y se fijó en mí el club grande, al que le ganábamos siempre, por cierto. En aquella época para mí fue clave un entrenador llamado Manel Sánchez que había venido de Estados Unidos”, relata.

De la mano de Miquel Domingo llegó al Caprabo y de repente se vio inmerso en un equipo que enamoró a la ciudad en la temporada 2000-01, en la LEB. Aunque participando muy poco, vivió en primera línea el ascenso a la máxima categoría. “Aquello fue una fiesta en la que me vi invitado, una cosa increíble”, añade.

En la décima jornada de la campaña siguiente (solía entrenar con el primer equipo y jugar con el vinculado Mollerusa) pudo debutar en la actualmente denominada Liga Endesa. Fue un día bastante amargo en varios sentidos: el Caja San Fernando pasó por encima del Lleida (52-76) y dos jugadores importantes del conjunto local se lesionaron, Roger Grimau y Jaume Comas.

Aquella campaña jugaría dos encuentros más. Es curioso que en la siguiente no disputaría ningún partido en liga, pero sí en la Eurocup, enchufando un triple contra el Cholet en los dos minutos de los que dispuso. A partir de entonces no salió de su zona, participando en la LEB-2 (Valls y Sabadell) y la EBA (Mollerusa, Monzón y el Pardinyes de Lleida, su último equipo la pasada campaña).

Ahora vive en Almería, donde se mantiene en forma. “No estoy retirado. No sé si volveré a jugar porque nunca se sabe”, apostilla.