Tharon Mayes: Muchos puntos, pero dos descensos

Tharon Mayes: Muchos puntos, pero dos descensos
En los Sixers.

Javier Ortiz Pérez

Un muy buen anotador este Tharon Mayes, que prestó sus valiosos servicios a tres equipos de la actualmente denominada Liga Endesa: Breogán (94-95), Granada (97-98) y Murcia (98-99). En todos los sitios cumplió con su cometido, consiguiendo puntos a malsava, con el borrón sin embargo de que tanto en el primero como en el tercero el equipo acabaría bajando. Eso probablemente no habla bien de él como jugador de equipo, pero tampoco es cuestión de culpar al máximo artillero cuando se produce un fracaso.

Producto de North Carolina State, no consiguió entrar en el ‘draft’ de la NBA, pero sí conseguiría un puesto en la liga en dos equipos (Sixers y Clippers) en la 91-92. Su aportación resultó testimonial, pero es fácil imaginar que el chico de una zona conflictiva de New Haven (Connecticut) había cumplido un sueño.

Después alternó Europa con las ligas comerciales estadounidenses (CBA y USBL). Además de en España, prestó sus servicios en Bélgica, Grecia, Alemania e Israel. Siempre lo hizo con buenos promedios y tampoco malos porcentajes. Era un jugador que podía fabricarse sus propias canastas, buscando a menudo la penetración, lanzando triples solo cuando tenía clara la posición.

De su temporada en Lugo queda todavía en los anales de la historia de la liga un récord: el de mayor número de faltas provocadas, 18. Será difícil que, con el reparto de minutos que hay hoy en día, esta marca se bata pronto. Lo terrible es que se consiguió en el quinto y definitivo partido del ‘playoff’ de permanencia ante el Valvi Girona, ganado por los catalanes por 77-67. Mayes anotó 38 puntos (13/18 en tiros libres), más de la mitad de los que consiguió su equipo. El ‘Breo’ tardaría cuatro años en volver a la ACB después de aquel día.

El Granada le reclamó en 1997 para sustituir a Duane Washington y esta vez el equipo, con la denominación de Covirán, sí salvó la categoría, aunque por poco: acabó tercero por la cola y superó en el ‘playoff’ de permanencia al Ciudad de Huelva con otro 3-2. Curiosamente, esta vez el quinto partido de Mayes fue flojo (7 puntos).

En la siguiente campaña le fichó el Orenes Murcia como recurso desesperado en febrero, ocupando el puesto de Vladan Alanovic, pero aquella plantilla era tan floja que el equipo estaba ya prácticamente descendido entonces. Y no había posible salvación porque fue el primer año en el que bajaron los dos últimos directamente, eliminándose el ‘playout’. Acababa así los 78 partidos ACB de nuestro protagonista, saldados con 18,9 puntos por partido.

Acabó en el baloncesto en la 99-2000 en el Hapoel Holon. Fue entonces cuando regresó a su país, donde ha estado involucrado en distintas actividades con jóvenes en Florida, Boston y también en la canadiense Toronto. Hace dos años se publicó un reportaje en el que se contaba que vivía en su ciudad natal, New Haven, como director del Boys & Girls Club. Se le describía como una especie de figura paternal para los chicos.

“Siempre he querido la oportunidad de hacer algo por New Haven, como un modelo positivo y ayudar a los chicos. Se necesita”, afirmaba, preocupado por los índices de criminalidad del lugar. “Es un trabajo duro involucrarles y hacerles creer que tienen que ir a la escuela”, añadía.

El reportaje cita declaraciones de un niño de 11 años, Claymont Arrington. “Es como un padre para mí. Me trata como quiero que me traten. Es un buen etnrenador y nos dice cómo tenemos que jugar como equipo”, añade. Saveeon Avery, de 10, dice casi lo mismo: “Es como mi padre. Siempre nos respeta”.