Darius Pakamanis: ‘Fan’ de Melilla

Darius Pakamanis: ‘Fan’ de Melilla
En la actualidad.

Javier Ortiz Pérez

Darius Pakamanis disputó una campaña prácticamente íntegra en la Liga Endesa con la camiseta del Grupo Capitol Valladolid, pero lo que más recuerda de España fueron los dos años (no consecutivos) en los que defendió la del Melilla Baloncesto. “Todavía hoy en día miro de vez en cuando cómo ha quedado el equipo y qué tal va en la clasificación”, comenta. Y eso que han pasado más de dos años desde que se marchó.

Escolta de 1,92, se trata del típico jugador de la escuela lituana, distinguido por el tiro exterior y la competitividad. A Valladolid llegó iniciada la campaña 2007-08 procedente del Siauliai en lo que era su primera experiencia fuera de su país. En Pisuerga no pudo demostrar los buenos promedios anotadores que le precedían y el hecho de haber sido preseleccionado para el Mundial de Japón-2006. Se quedó en 4,6 puntos en 13 minutos, el equipo bajó y todo fue más bien olvidable. Un jugador correcto, de los que se intuía que podría sacarse un poco más de partido en la Adecco Oro.

Tendría ocasión de demostrarlo en el 2010 con su fichaje por Melilla. Una curiosidad que no lleva a ninguna parte: pasó de jugar para Javier Imbroda en Pucela a hacerlo en el pabellón del mismo nombre que hay en la ciudad autónoma. Aquella campaña promedió 5,7 puntos en 19 minutos, dejando un buen recuerdo que le permitió volver a fichar allí en el 2012, con un año de paréntesis en el Utenos Juventus. El sabor fue mucho más amargo en esa segunda etapa: el Melilla acabó último pese a que disponía de una gran plantilla y Pakamanis tuvo peores números (4,5 en 13 minutos).

Ahora ha vuelto al Utenos Juventus, después de ganar la pasada campaña la Liga Báltica con el Siauliau (parece pasar de un equipo a otro con tremenda facilidad). Desde Lituania nos responde con entusiasmo: “Pasé una buena época en España, una experiencia estupenda porque hice muchos amigos y aprendí un poco la lengua y la cultura en los tres años que pude pasar allí”.

Se acuerda especialmente de sus entrenadores, Javier Imbroda y Gonzalo García: “Les quiero agradecer lo que hicieron por mí”. Y sigue pendiente de lo que hace el Melilla cada fin de semana en la Adecco Oro. “Aparte de jugar al baloncesto, me gusta pasar el tiempo con mis dos hijos”, cuenta. Tiene 32 años y es posible que su retirada tenga que esperar todavía.