Alphonso Ford: La leucemia pudo con el anotador

Alphonso Ford: La leucemia pudo con el anotador
En el Olympiakos.

Javier Ortiz Pérez

Historia triste pero también hermosa la de Alphonso Ford, fallecido en 2004 por una leucemia contra la que batalló durante gran parte de su carrera. Lo hizo anotando, anotando y anotando, su gran especialidad. No es raro que el premio del mejor encestador de la Euroliga lleve su nombre.

A Ford, una estrella a nivel continental, le tuvimos por aquí una temporada, la primera suya fuera de Estados Unidos. En Huesca se caracterizaron siempre por atinar muy bien con sus americanos y se lo trajeron cuando apenas había podido disputar siete partidos en la NBA y jugaba en la CBA. Aquello ocurrió en la temporada 1995-96, la que sería última del equipo aragonés en la máxima categoría nacional.

Nuestro hombre sorprendió a todos con una campaña redonda: 25,1 puntos por encuentro (de todos los colores: tirando, penetrando, en posiciones imposibles…) y la salvación del equipo en un ‘playoff’ en el que tenía el factor campo en contra ante el Festina Andorra (1-3). Entre todos sus ‘shows’ destacaron los 41 puntos que le hizo al Joventut con 17 de 24 en tiros de dos puntos.

Lamentablemente, el Huesca no siguió en la liga por motivos económicos y Ford buscó otro destino: Grecia. Escolta de 1,91 (también podía subir el balón, aunque lo suyo era más bien tirarlo), siguió demostrando sus cualidades en el Papagou con números similares. Sin embargo, en 1997 se le diagnosticó la leucemia y estuvo un año sin jugar, intentando recuperarse. Cuando lo hizo, nada cambió en su juego, ascendiendo escalones en la liga helena: Sporting Atenas, Peristeri y finalmente el todopoderoso Olympiakos. Y siempre por encima de los 20 por partido, toda una garantía.

Con los rojos ganó una copa y se metió en el quinteto ideal de la Euroliga en la 2000-01. Eso, sabiendo que tenía todavía la enfermedad dentro, aunque con los síntomas controlados. Un súper hombre que, entre otras hazañas, le metió 41 puntos al Tau en el Top16, de los 79 logrados por su equipo. En la 2001-02 entró en el segundo quinteto y fue el máximo anotador de la competición con 24,8.

En la 2002-03 cambió de país. Se fue al Siena, con el que volvió a entrar en el mejor cinco de la Euroliga y se metió en la final a cuatro de la Euroliga, disputada en Barcelona. Seguramente se fue con la espina de no haber hecho una semifinal mejor ante la Benetton de Treviso. Se despidió en la 2003-04 con el Scavolini y 22,2 puntos. Solamente unos meses después de dejar al equipo de Pésaro en la cuarta posición liguera, fallecía tras un brusco bajón de sus defensas y haciendo inútil la quimioterapia. Dejó esposa (Paula) y tres hijos (Quekenshia, Karlderek y Alphonso Jr.), además de una impronta tremenda: la de un hombre que lucha contra su enfermedad haciendo lo que mejor sabe.

Recomendable al máximo el artículo sobre él publicado hace algunos meses en acb.com: Alphonso Ford, score until the last day, de Adolfo Romero.