Christophe Humbert: Batallador vinculado en Lugo

Christophe Humbert: Batallador vinculado en Lugo
Con el Limoges.

Javier Ortiz Pérez

Christophe Humbert jugó poquito en el Breogán de Lugo. Fueron únicamente 1:49 en la temporada 2002-03, cuando fue reclamado para echar una mano desde el equipo vinculado, el Chantada, en Liga EBA. Después, desarrolló una carrera muy centrada en la ProB, la segunda categoría de su país, Francia.

Humbert era el típico ‘4’ pequeño (2,02) y peleón. Nació en la isla de Martinica, territorio de ultramar francés enclavado en pleno Caribe. Medía 2,02 y se había formado en la NCAA, en la universidad de Florida Southern College, que le había dado una beca después de verle en acción con su primer club, el Golden Star de Martinica.

A Galicia llegó ya iniciado el 2003: se pensaba que podía ser un valor interesante de cara al futuro y fue destinado al segundo equipo. Fue convocado en el primero más a menudo tras la lesión de Alfons Albert, pero solamente dispuso de los tres minutos ante el Casademont Girona. Por cierto que aquel fue un encuentro espectacular: victoria lucense por 119-109 tras prórroga. Humbert logró tres puntos.

En Chantada consiguió unos números interesantes en nueve partidos: 15,2 puntos y 12 rebotes, pero no continuó en España. Las siete temporadas siguientes las pasó en la ProB con distintos equipos (Vosgues, Saint-Etienne, Orleans, Chalons, Bourg, Saint-Quentin, Limoges y finalmente Fos-sur-Mer), con topes de 12,3 puntos y 9 rebotes. Por lo que se ve, un jugador importante a este nivel que prefirió ser ‘cabeza de ratón’.

Su vivencia española le resulta positiva vista con el tiempo. “Lugo me pareció una ciudad pequeña, pero de corazón grande”, recuerda ahora. Y no se corta a la hora de reconocer su afición a salir. “Me encantaba la vida nocturna porque era realmente diferente a la de las grandes ciudades. La disfruté y la echo de menos ahora que estoy retirado”, añade.

Sí, lo dejó en el 2011 y ahora es técnico en ‘high school’ en Miami, donde supongo que dejó vínculos de su época universitaria. “Me encanta entrenar porque me permite transmitir lo que aprendí después de mis años como profesional”, apostilla.

Para saber un poco más de él, he recurrido a Javier Muñoz, entonces segundo entrenador del Breogán y actualmente ayudante en el Melilla de la Adecco Oro. “En EBA era un jugador súper intenso, de esos que primero pegaba y luego preguntaba. Buen tipo y buen jugador”, relata. ¿Alguna curiosidad que recuerde de él? “Lo mucho que flexionaba para lanzar los tiros libres”, responde.